Definir estrategias en un rompimiento estructural

Capitalizar el aprendizaje

Tal parece que como dirían los entendidos en el arte taurino, “Hay que crecerse ante el castigo”. Cuando el futuro se ve lúgubre y oscuro es cuando requerimos echar mano de todos nuestros recursos personales y experiencia porque las crisis pueden ser oportunidades ocultas.

Hablar de estrategia, requiere ser visto desde múltiples aristas, típicamente pensaríamos en forecasts y proyecciones. Pero en estos casos, por muy negativos que fueran elucubradas los posibles escenarios, “la realidad superó a la ficción”. Así que veremos el concepto desde una perspectiva mucho más simple, como una respuesta creativa y no reactiva ante el reto que se avecina. Sin duda Covey nos diría que siendo proactivos podemos resolverlo. Lamento en esta ocasión no estar de acuerdo.

En estos momentos los recursos directivos y gerenciales de poco o nada nos sirven. Este es el momento en que se ponen a prueba nuestras habilidades de liderazgo, como cimiento para que operen las demás. Independientemente de nuestras hard skills (habilidades técnicas), requerimos desarrollar una visión panorámica para luego atender el foco en el detalle.

Diseñar una estrategia no es simplemente un plan de acción, como si fuera un protocolo de manejo de crisis. El elemento más importante de la estrategia es ver la coherencia entre los diferentes puntos de vista del equipo para utilizar las fortalezas individuales y la habilidad para adaptarse al cambio y desarticular los viejos paradigmas.

Lograr encontrar las sutiles diferencias (discernir) adquiere un enorme valor, más que el recuento de los eventos, incluidos los daños. De lo que estamos hablando es de una transformación profunda, no unas reformas al sistema. Esta es una evolución disruptiva, un autentico rompimiento con el pasado y las viejas practicas, y no me refiero a lo que se hacia en lo 80´s o 90´s, te estoy hablando de lo que hiciste hasta finales del 2019.

Siendo claros veremos algo de estabilidad dentro de 10 o 18 meses, posteriores al fin de la pandemia. Así que ve pensando en que utilizarás el 2020 para reinventarte a titulo personal y a realizar una transformación profunda en la manera en la que venias haciendo negocios. Esto es lo que históricamente ha sucedido en las recesiones en los últimos 60 años. Cuando el modelo de negocios se fisura para luego fracturarse no estamos hablando de dar mantenimiento preventivo, anticiparse, reajustar y corregir. Esto es cirugía mayor, es desensamblar la maquinaría y reconstruir una nueva con otros elementos y quizá para realizar tareas muy diferentes para las que fue originalmente diseñada.

Por supuesto que estos tiempos difíciles que se avecinan, significan duros rompimientos, una desaceleración a cero, en unas cuantas semanas. Los ajustes no son fáciles y rápidos. No existe manual o instructivo alguno. Las dificultades económicas y las condiciones de volatilidad materialmente borraran del mapa a muchas organizaciones (micro, pequeñas, medianas y grandes). Y esto lamentablemente será porque no se sienten capaces de reinventarse. ¿Por qué otras prosperarán, crecerán, serán exitosas? Pues porque serán capaces de adaptarse y entender como lograr beneficios y resultados rompiendo con viejos patrones, hábitos, rutinas, modelos de negocios, entendiendo los nuevos requerimientos, necesidades de los mercados, productos y clientes.

En la lista de prioridades (pondremos el foco en los compromisos) y en primer lugar esta tú supervivencia y la de los tuyos, ante la nueva realidad económica de total incertidumbre. Como segunda prioridad es descubrir como puedes lograr un beneficio de estos nuevos patrones de comportamiento de mercados, productos y servicios. Cientos de veces se nos dijo que el momento perfecto para hacer cambios estructurales era cuando estábamos en la cresta de la ola, en la cúspide de la onda, en el punto de inflexión. Pues ahora, nos tomo a todos por sorpresa por lo que nos veremos en la imperiosa necesidad de hacerlos en el punto más bajo del valle, en el punto inferior más bajo en este movimiento ondulatorio.

Es aquí en donde hay que ser estratégicos, pues todas las ventajas competitivas en este instante desaparecieron. Y nuevas fuentes, recursos, emprendimientos surgirán. Los estrategas requieren entender que como las ventajas diferenciadoras no lo son más, habrá que encontrar nuevas e implementarlas a la brevedad, pues las proyecciones de la realidad acostumbrada, planeada o pensada, desaparecieron dramáticamente.

La lógica del bienestar de las naciones y del mundo globalizado ha recibido una fuerte sacudida. Los cambios estructurales sacarán a la luz muchos procesos obsoletos, engordados y mantenidos por la complejidad de los sistemas y estructuras. Aunque prefiramos no verlos muchos operan como evolución directa de la revolución industrial. Sistemas diseñados con candados y pensados para colaboradores cuyas funciones son ser los capataces, de los capataces, de los capataces del obrero, vendedor, personal de producción o administrativo.

El surgimiento de un nuevo orden mundial, incluido el económico es un augurio a corto plazo. Así como evolucionamos de un mercado de bienes capitales a uno de bienes de consumo, ahora veremos un mercado de bienestar y desarrollo personal. Y aunque la velocidad de implementación depende en gran medida de las políticas publicas y su capacidad de respuesta. Los estímulos y apoyos gubernamentales sumarán o restarán en el grado de dificultad de nuestras operaciones.

Desde luego pensar en que podemos regresar a hacer lo mismo requiere estar totalmente descartado, bien lo dijo Einstein: El ser humano es capaz de volver a hacer lo mismo pensando que esta vez, los resultados serán diferentes”. Lo que esta ocurriendo, es un claro indicador de que el modelo se agoto, se rebasaron los limites y muchos de los stakeholders abusaron pensando en que esta carrera no tendría fin. No hablemos de los sectores financieros cuyo manejo de sistemas compensatorios e incentivos solo ha operado en su beneficio.

Es el momento del “back to basics” y “keep it simple”, en los últimos 40 años el incremento de los gastos operativos y administración de las empresas creció del 15 al 32 %. En los sistemas “lean” se ha visto una y otra vez, el grado de complejidad con las que sistemas y procesos son diseñados, implementados obteniéndose gran cantidad de datos e información que nadie capitaliza o utiliza, nos sirven para resolver los cuestionamientos de directivos qué en lugar de estar pensando en la estrategia y planeación, siguen metidos en la administración y operación.

Inflar y engordar las áreas de operación, administración, mercadotecnia, recursos humanos, exaltó la cultura del conocimiento por sobre todo lo demás. En estos momentos el que seas un buen abogado, arquitecto, ingeniero, comunicólogo o economista, no te da ninguna ventaja competitiva en el mercado. Serán tus life skills y habilidades de liderazgo, las qué fundamentalmente te permitirán modificar tu infraestructura, rediseñar tus equipos, reorientar tus productos y servicios a nuevos mercados. La diversidad y complejidad de procesos podrá jugar a favor o en contra si no somos capaces de resolver las prioridades primarias.

Reducir los costos no será suficiente, requerimos “ser” diferentes, no es solo “hacer” las cosas de manera diferente. Desde la mirada interior es necesario que entendamos que el bienestar personal jugará un papel primordial, reducir la complejidad de las estructuras y modelos de negocios, transformarlos a nivel corporativo para hacerlos simples, sencillos, fáciles. Olvidarse de grandes unidades de negocios, servicios centralizados y un gran numero de personas cuya función es coordinar que las cosas ocurran. Cuanta energía y tiempo invertidos en dichas actividades. Desarticular lo paradigmas de que perderemos el control y la productividad. Una vez definida la estrategia, será el momento de transformar a los equipos de trabajo en pequeñas unidades de negocios, entendiendo para que fue en primera instancia creada o fundada la empresa u organización. ¿Quién es tu cliente? ¿Qué quiere? Y como se lo darás haciéndolo simple y fácil.

Empieza el proceso de transformación, en esta disrupción evolutiva, impera la innovación creativa.

www.expertosentransformacion.com

¿qué están haciendo las instituciones académicas y las empresas en relación al “burn out” y “break down” que viven cotidianamente los estudiantes, profesores y colaboradores?

wellness leadership program

Lamentablemente los esfuerzos de algunas de ellas son fútiles en relación a la inmensa necesidad para solucionar la problemática. Pero antes de emitir juicios, veamos de donde viene esto. Tal pareciera que el ser humano en lo individual y al formar parte de un colectivo, cayo en la trampa de la supuesta “evolución” generando un entorno tan competitivo que una vez activado este proceso no le es posible ralentizarlo, detenerlo o en el mejor de los casos realizar un cambio paradigmático profundo. Así como el celebre poeta Amado Nervo en su poema “en paz” plasmara: — porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino— Aun cuando día a día se presentan y se suman a las anteriores cientos de miles de evidencias que nos indican que nuestro actuar, nuestro proceder, la actitud y la manera de “ser” de la humanidad nos esta llevando a un callejón sin salida. El fingir, minimizar, negar o evadir que la “situación” no es tan grave, es como pretender salvarnos de un ataque cardiaco tomándonos una aspirina.

En mis más recientes artículos sobre la entrada en vigor de la NOM35 en México (Factores de riesgo psicosocial en el trabajo) y ¿tu cerebro esta cansado? (La obsesión de los centros de investigación e industria farmacéutica por desarrollar medicamentos que mejoren las capacidades cognitivas), expreso qué aunque el trasfondo pudiera ser el correcto, los esfuerzos son incipientes y las medidas son ínfimas en relación a la dimensión del problema. Para generar la suficiente masa critica (4 %) y lograr una alineación y un “stop” inmediato, requerimos que quienes “ya se dieron cuenta” unifiquen criterios y canalicen su energía y recursos hacia un mismo objetivo, “salvar a la humanidad”. Y no estoy hablando solamente del “cambio climático”. Para el año 2030, el 60 % de las personas vivirán en ciudades (4,800 millones de habitantes), entornos que se han convertido en autenticas “selvas de asfalto”. La solución no solo es “generar consciencia”, un autentico despertar, también incide en que es necesario salirnos de las grandes urbes y volver a un estilo y ritmo de vida que nos permitan acabar con el estrés y la depresión.

Datos estadísticos de la OIT en conjunto con la OMS, nos indican que el 30 % de los directivos, el 40 % de los mandos medios y el 50 % del personal administrativo u operativo “no les gusta lo que hacen”. ¿puedes imaginar el nivel de frustración? No estamos preparando con las herramientas necesarias a los jóvenes estudiantes para que se sumen a las filas de un entorno altamente competitivo, cuyo objetivo principal es producir más, a soportar mayor presión, a que obtengan los resultados a toda costa, no importando cuales sean los precios a pagar en relación a salud, bienestar, ética y moral. Los jóvenes profesionistas entre 24 y 30 años no les interesa comprometerse con nadie si ello implica esfuerzo y sacrificio, la permanencia en los empleos ronda entre los 12 y 18 meses. Sí hay mucha presión, sienten que se les exige demasiado o no son promovidos a niveles superiores (aunque no tengan las habilidades), cambiaran de empleo. Para el año 2030, los jóvenes millenials habrán estado en promedio en 8 a 10 empleos. Los “baby boomers” y la generación “X”, no hemos acabado de entender que los “millenials” y la generación “Z” (zentenialls), traen otro chip, no los vamos a incentivar ofreciéndoles apoyos para comprar una casa o un auto. Las instituciones académicas siguen sin entender que pretender preparar a cada alumno pensando en que su única alternativa es ser emprendedor o empresario, los lleva a salir con un nivel de arrogancia, soberbia y desubicados. Tendrán que vivir miles de dosis de “ubicatex” para entender, que fueron preparados para algo que en el mejor de los casos solo ocurrirá con el 18 % de ellos.

Es muy triste ser testigo presencial de una humanidad que vive absolutamente desconectada, de por sí, nos hemos venido entrenando para no ser avasallados por tantos estímulos externos (nos enloquecen). Pero nos fuimos al otro extremo, “zombies”, autómatas, cada quien habitando su mundo interior, absortos enchufados a los teléfonos móviles, tabletas, laptops, sin darnos cuenta de todo lo que ocurre alrededor. Prácticamente “sobreviviendo” en lugar de “vivir”, además creyendo que así es la vida. Abiertamente lo expreso, no estamos trabajando con su “asertividad”, “resiliencia”, “compromiso”. Y sí entramos al ruin espacio de la que se ha convertido en la epidemia de la juventud, el famoso TDAH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad), a más del 28 % de los jóvenes se les diagnostica, la fácil y rápida solución, la administración de fármacos (aderall, ritalin, concerta, wyvanse, focalin, ativan, bencedrina, trazodona, dexedrina), estimulantes basados en anfetaminas que aseguran bajar la ansiedad, angustia, mejorar la atención, aumentar el rendimiento, elevar la carga energética. Generando adicción y es falso que ayudan a todo lo anterior, solo excitan las catecolaminas (neurotransmisores) aumentando la producción de dopamina y noradrenalina. Generando un estado ficticio y temporal de “autoconfianza” y “aumento de energía”. Cientos de adultos recurren a los cocteles anteriores para hacerle frente a sus jornadas laborales que los deterioran y exprimen cada día.

En mi practica cotidiana me encuentro con cientos de empresarios, directivos y ejecutivos que viven altos niveles de estrés, angustia, ansiedad, “burn out”, “break downs” y depresión. A muchos los hemos podido apoyar, sin embargo un alto porcentaje (más del 30 %) no logran avances importantes en mejorar su manejo emocional/relacional. Cuando descubrimos cual es su problemática encontramos comunes denominadores: sobrepeso (unos cuantos kilos u obsesidad mórbida), pésima dieta alimenticia (basada en carbohidratos y azúcar), consumo de productos chatarra (desde golosinas hasta barras energéticas), consumo de refrescos o bebidas energéticas, abuso en el consumo de alcohol, cigarro, adicciones. Nada o muy poco ejercicio. Viviendo lo que hemos llamado “fatiga endocrina” un total desequilibrio en el eje psico/emocional/físico/nutricional. Han perdido su capacidad de recuperación y su carga energética es nula.

Es momento de que empecemos a hacer algo al respecto, no solo practicar meditación, yoga o generar pequeños espacios que son como islas u oasis rodeados de generadores de angustia, ansiedad, obsesión y estrés, pensando en que con eso solucionaremos todo. Sí, es un primer paso, lo reconozco; pero se requieren cientos de medidas y estrategias adicionales. Desde incluir en las formaciones académicas materias que concienticen a los alumnos de su estado de salud (química sanguínea), nutrición (alimentación), preparación física (ejercicio), desarrollo de habilidades emocionales/relacionales (coaching/terapia) y también practicar meditación, mindfullness, biodanza, danza primal, taichí, retiros espirituales,  etc.

En las empresas, los directivos requieren estar conscientes de que “mente sana en cuerpo sano”, no es solo un eufemismo de “eres lo que comes, eres como está tu cuerpo, eres tu condición física”. Pretender seguir adelante sin hacer nada al respecto, es “la crónica de una muerte anunciada”. La expectativa de vida en México es de 76,7 años (83,7 en Japón), y los Qualys (la calidad ajustada de años de vida) la reduce a 65,8 años, los Dalys (AVAD, años de vida ajustados por discapacidades) indican que viviremos los últimos 10,9 años en pésimas condiciones.

Sí realmente quieres hacer algo en tu vida, en tu empresa, en la institución académica donde estudias o trabajas, no dudes en contactarme, con gusto te apoyaré para que formemos parte de ese porcentaje de masa critica que se requiere para hacer un cambio en el mundo.

santiagobeorlegui@institutovitral.com

 

Wellness Leadership Program

wellness leadership program

Estamos a unas pocas semanas del lanzamiento del programa y la presentación del libro “Wellness leadeship program”. A titulo personal debo confesar que me encuentro realmente sorprendido de los resultados al haber sido de las primeras personas que ha vivido el proceso completo. Motivo por el cual estoy muy entusiasmado y complacido de poder compartir cuales son los alcances de este nuevo proyecto que muy pronto lanzaremos al mercado. El termino “wellness” (bienestar) se ha puesto de moda y casi a cualquier cosa se le bautiza con este nombre, desde retiros espirituales, masajes, spas, dietas detox, rutinas de ejercicio, programas de nutrición, alineación de chakras, lectura de aura y un sin fin de cosas, que muchas veces nos lleva a los terrenos de los esotérico, místico, cuántico, mágico, musical. Y sin duda muchas personas dejan de tomarlo con seriedad, o en el mejor de los casos lo ven con cierta reticencia.

Desde mi experiencia como terapeuta, coach, consultor, investigador y académico me he encontrado en el camino ciertos obstáculos que le impiden a muchas personas lograr mejores resultados. Y una vez que te explique el ¿por qué? te hará mucho sentido. Cuando eres ejecutivo, directivo, comerciante, micro, pequeño, mediano o gran empresario, te has acostumbrado a vivir con presión, con un alto nivel de estrés, a malpasarla, viviendo temporadas con angustia, ansiedad, mismas que en algún momento te llevan a ciertos episodios de depresión, que además como no sabemos como se manifiesta, prácticamente desconocemos que la estamos viviendo.

Aunado a lo anterior, es muy posible que estemos sufriendo una gran cantidad de malestares físicos, resultado de la problemática anterior y para empeorar el asunto, también por problemas digestivos o provocados por una mala nutrición. Para quienes tengan oportunidad de leer el libro, encontrarán información y datos estadísticos actualizados que son claros indicadores de que la epidemia es mundial y llegará a sus máximos en alrededor de 5 a 6 años. Se considera que la discapacidad laboral mas recurrente en los próximos años serán el estrés y la depresión.

El ser humano no se ha dado cuenta que a nivel individual y colectivo se ha convertido en el arquitecto y diseñador de su propio contexto. ¿Quién dijo que tenemos que vivir así? ¿Esta será la rutina que viviré el resto de mis días? ¿Si quiero ser exitoso, estos son lo precios que requiero pagar? ¿Este es el único camino y requiero acostumbrarme a que así serán las cosas? ¿me siento atrapado pero no tengo para donde moverme? Constantemente veo a emprendedores, ejecutivos o directivos al borde del colapso. Hace poco publiqué un articulo sobre ¿tu cerebro esta cansado? En el cual explico la obsesión de muchos centros de investigación y la industria farmacéutica por diseñar y fabricar productos que mejoren nuestras capacidades energéticas y cognitivas. Tal parece que entonces requerimos de agentes externos para solucionar nuestra problemática interna. A manera de analogía, no es racional aceptar que en lugar de arreglarnos un caries, sea preferible encontrar el mejor medicamento para quitarnos el dolor, suena ilógico, pues así es como vamos por la vida.

Desde hace aproximadamente un año, decidí que era necesario para mí, bajar de peso. Aunque llevo muchos años haciendo trabajo personal de introspección y reflexión, aprendiendo a saber que hacer con lo que siento y pienso (mis emociones), y haciendo ejercicio prácticamente todos los días. Puedo decirte que me sentía satisfecho con los resultados. Sin embargo, siempre creí, que era posible ir más profundo, lograr mucho mejores resultados. Me encontré que bajar de peso como lo hice decenas de ocasiones anteriores ya no fue tan fácil. Busque ayuda profesional y descubrí que lo que históricamente había sido mi dieta alimenticia estaba totalmente equivocada. Resultado de exámenes de química sanguínea, el médico me indicó que muchos de mis niveles no eran los correctos. La nutrióloga me puso un régimen alimenticio del cual yo no había escuchado y que le daba un giro de 180 grados a lo que estaba acostumbrado. Hoy, un año después de haber iniciado este proceso puedo decirte que es lo mejor que pudo haberme ocurrido. He bajado alrededor de 30 kilos, se acabaron los malestares digestivos. No existe molestia física, trastorno o padecimiento alguno. A mis 54 años me encuentro en el mejor estado físico y mental de toda mi vida. Trabajar de manera simultanea la parte bioquímica con la supervisión de médicos y nutriólogos, la parte física con un entrenador personal y la parte psico/emocional con un coach me ha dado como resultado encontrar un perfecto equilibrio en lo que hemos bautizado el eje psico/emocional/físico/nutricional.

No solo es lograr un estado físico excepcional, una alimentación súper sana, una salud integral increíble. Lo mejor de todo ha sido lograr un manejo emocional extraordinario y un aumento en mis capacidades cognitivas nunca antes experimentado. Este no es un proceso milagroso, es simplemente ser capaces de trabajar de forma integral la parte física (mediante supervisión medica, nutricional y ejercicio) y la parte mental (coaching/terapia). De esta forma no cabe el boicot y la procrastinación.

Nos hemos dado a la tarea de diseñar e implementar un programa que algunos de nuestros clientes han empezado a vivir con resultados inimaginables. Hemos integrado un equipo multidisciplinario de médicos, nutriólogos, preparadores físicos y coaches/terapeutas, todos alineados y trabajando de manera simultanea con este programa único en el mundo.

Te invito a que te des permiso y seas capaz de vivir un proceso que materialmente cambiará tu vida. Te esperamos muy pronto en el “Wellness Leadership Program”.

Visita: www.wellnessleadershipprogram.com

 

¿Tú cerebro esta cansado?

wellness leadership program

Es increíble lo que ocurre en el ámbito de las neurociencias, los descubrimientos y aportaciones de los últimos 20 años, materialmente nos hacen ver nuestro cerebro con otros ojos. Aunque falta mucho por hacer como es la comprensión de actividades básicas pero fundamentales como la forma en que los diferentes elementos del cerebro se organizan trabajando de manera orquestada, simultanea, dinámica, intercambiándose información en una marea bioquímica interminable. Los equipos electrónicos diseñados para resonancias magnéticas, magneto encefalografías, tomografías por emisión de positrones, le dan acceso a los expertos a monitorear en tiempo real la actividad cerebral.  Sin embargo estamos  empezando a caer en la tentación trans humanista, buscando mejorar nuestras capacidades cognitivas utilizando sustancias capaces de incrementar el desempeño o la fatiga.  Las ampakinas para incrementar el proceso nmémico (memoria), el uso de psicoestimulantes como la ritalina para mejorar el rendimiento. En los últimos 10 años aumento el consumo de nootrópicos como el modafinilo en un 500 % ya que se pueden comprar fácilmente por internet. Esta necesidad de aumentar las capacidades cognitivas utilizando medios externos se esta volviendo una obsesión de la industria farmacéutica y de centros de investigación como DARPA, Human brain Project, Brain initiative Project, China brain science Project, Brain/minds, Inspiring brain research, entre otros.

Algunos biofísicos han desarrollado a partir de la nanotecnología productos como los liposomas, las micelas, los dendrómetros, las nanocápsulas, biomateriales para estimular la masa encefálica capaces de atravesar la barrera hematoencefálica engañando nuestros sistemas de defensa para depositar agentes farmacológicos. Estudios de optogenética permiten el control de la actividad neural, siendo capaces de sustituir recuerdos registrados en nuestra memoria por otros.

Lamentablemente hemos dejado de ver que si nuestro cuerpo opera en perfectas condiciones no requerimos de dichos productos para mejorar nuestras capacidades cognitivas. Las aportaciones más recientes de la psicología cognitiva nos muestran que el desarrollo de habilidades y capacidades para relacionarnos con nosotros y con el entorno resultado de la actividad de ciertas regiones del cerebro como el sistema límbico y la neocorteza desempeñan un papel preponderante en el ámbito relacional, conversacional de cual irreductiblemente se desprenden las emociones que de manera inmediata se transforman en sentimientos (sensaciones en el cuerpo) y pensamientos. La fatiga endocrina resultante de la mala alimentación, el sobrepeso y la falta de ejercicio físico generan un desbalance neurobiológico. Este desbalance glandular que impide que las hormonas, enzimas, proteínas, neurotransmisores operen correctamente sumados a la falta de desarrollo de habilidades para el manejo emocional son las causales de la angustia, ansiedad, estrés, depresión, irritabilidad, impaciencia, falta de energía, desatención, improductividad, cansancio crónico y más.

Desafortunadamente desde el ámbito médico se esta buscando como solucionar los síntomas resultantes sin ir a fondo y verificar cuales son las causas de dichos malestares y estados de animo. El uso de ansiolíticos, antidepresivos, tranquilizantes va en aumento. La organización mundial de la salud (OMS), ya incluyo en el catalogo internacional de enfermedades el código ICD11 el workplace burnout (estrés laboral), pero, la atención se centra en como contrarrestar dicha condición sin verdaderamente buscar cuales son las causas, el foco no solo son las condiciones del entorno, la problemática sin duda alguna debe orientarse hacia el estado psico/emocional/físico/nutricional de cada individuo. Requerimos ser capaces de entender que si logramos que el estado físico (salud) del cuerpo este en optimas condiciones. Podemos desarrollar las habilidades para un correcto manejo emocional permitiendo modificar el engrama hoy debilitado. Por nuestra parte hemos desarrollado lo que llamamos “Wellness Leadership Program”, cuyo propósito es ayudar a las personas que se rescaten de esta epidemia mundial. Integrando un equipo multidisciplinario de médicos, nutriólogos, preparadores físicos y coaches/terapeutas, hemos diseñado un proceso que trabaja de manera simultanea para mejorar las condiciones bioquímicas del cuerpo mediante la alimentación, el ejercicio y el trabajo emocional. Lo anterior no significa que desaparecerán las fuentes o generadores del estrés, implica que estaremos perfectamente preparados y acondicionados para hacerle frente a cualquier problemática que se nos presente día a día.  Dejemos de buscar afuera lo que de manera natural puede resolverse desde dentro.

Visita: www.wellnessleadershipprogram.com