Definir estrategias en un rompimiento estructural

Capitalizar el aprendizaje

Tal parece que como dirían los entendidos en el arte taurino, “Hay que crecerse ante el castigo”. Cuando el futuro se ve lúgubre y oscuro es cuando requerimos echar mano de todos nuestros recursos personales y experiencia porque las crisis pueden ser oportunidades ocultas.

Hablar de estrategia, requiere ser visto desde múltiples aristas, típicamente pensaríamos en forecasts y proyecciones. Pero en estos casos, por muy negativos que fueran elucubradas los posibles escenarios, “la realidad superó a la ficción”. Así que veremos el concepto desde una perspectiva mucho más simple, como una respuesta creativa y no reactiva ante el reto que se avecina. Sin duda Covey nos diría que siendo proactivos podemos resolverlo. Lamento en esta ocasión no estar de acuerdo.

En estos momentos los recursos directivos y gerenciales de poco o nada nos sirven. Este es el momento en que se ponen a prueba nuestras habilidades de liderazgo, como cimiento para que operen las demás. Independientemente de nuestras hard skills (habilidades técnicas), requerimos desarrollar una visión panorámica para luego atender el foco en el detalle.

Diseñar una estrategia no es simplemente un plan de acción, como si fuera un protocolo de manejo de crisis. El elemento más importante de la estrategia es ver la coherencia entre los diferentes puntos de vista del equipo para utilizar las fortalezas individuales y la habilidad para adaptarse al cambio y desarticular los viejos paradigmas.

Lograr encontrar las sutiles diferencias (discernir) adquiere un enorme valor, más que el recuento de los eventos, incluidos los daños. De lo que estamos hablando es de una transformación profunda, no unas reformas al sistema. Esta es una evolución disruptiva, un autentico rompimiento con el pasado y las viejas practicas, y no me refiero a lo que se hacia en lo 80´s o 90´s, te estoy hablando de lo que hiciste hasta finales del 2019.

Siendo claros veremos algo de estabilidad dentro de 10 o 18 meses, posteriores al fin de la pandemia. Así que ve pensando en que utilizarás el 2020 para reinventarte a titulo personal y a realizar una transformación profunda en la manera en la que venias haciendo negocios. Esto es lo que históricamente ha sucedido en las recesiones en los últimos 60 años. Cuando el modelo de negocios se fisura para luego fracturarse no estamos hablando de dar mantenimiento preventivo, anticiparse, reajustar y corregir. Esto es cirugía mayor, es desensamblar la maquinaría y reconstruir una nueva con otros elementos y quizá para realizar tareas muy diferentes para las que fue originalmente diseñada.

Por supuesto que estos tiempos difíciles que se avecinan, significan duros rompimientos, una desaceleración a cero, en unas cuantas semanas. Los ajustes no son fáciles y rápidos. No existe manual o instructivo alguno. Las dificultades económicas y las condiciones de volatilidad materialmente borraran del mapa a muchas organizaciones (micro, pequeñas, medianas y grandes). Y esto lamentablemente será porque no se sienten capaces de reinventarse. ¿Por qué otras prosperarán, crecerán, serán exitosas? Pues porque serán capaces de adaptarse y entender como lograr beneficios y resultados rompiendo con viejos patrones, hábitos, rutinas, modelos de negocios, entendiendo los nuevos requerimientos, necesidades de los mercados, productos y clientes.

En la lista de prioridades (pondremos el foco en los compromisos) y en primer lugar esta tú supervivencia y la de los tuyos, ante la nueva realidad económica de total incertidumbre. Como segunda prioridad es descubrir como puedes lograr un beneficio de estos nuevos patrones de comportamiento de mercados, productos y servicios. Cientos de veces se nos dijo que el momento perfecto para hacer cambios estructurales era cuando estábamos en la cresta de la ola, en la cúspide de la onda, en el punto de inflexión. Pues ahora, nos tomo a todos por sorpresa por lo que nos veremos en la imperiosa necesidad de hacerlos en el punto más bajo del valle, en el punto inferior más bajo en este movimiento ondulatorio.

Es aquí en donde hay que ser estratégicos, pues todas las ventajas competitivas en este instante desaparecieron. Y nuevas fuentes, recursos, emprendimientos surgirán. Los estrategas requieren entender que como las ventajas diferenciadoras no lo son más, habrá que encontrar nuevas e implementarlas a la brevedad, pues las proyecciones de la realidad acostumbrada, planeada o pensada, desaparecieron dramáticamente.

La lógica del bienestar de las naciones y del mundo globalizado ha recibido una fuerte sacudida. Los cambios estructurales sacarán a la luz muchos procesos obsoletos, engordados y mantenidos por la complejidad de los sistemas y estructuras. Aunque prefiramos no verlos muchos operan como evolución directa de la revolución industrial. Sistemas diseñados con candados y pensados para colaboradores cuyas funciones son ser los capataces, de los capataces, de los capataces del obrero, vendedor, personal de producción o administrativo.

El surgimiento de un nuevo orden mundial, incluido el económico es un augurio a corto plazo. Así como evolucionamos de un mercado de bienes capitales a uno de bienes de consumo, ahora veremos un mercado de bienestar y desarrollo personal. Y aunque la velocidad de implementación depende en gran medida de las políticas publicas y su capacidad de respuesta. Los estímulos y apoyos gubernamentales sumarán o restarán en el grado de dificultad de nuestras operaciones.

Desde luego pensar en que podemos regresar a hacer lo mismo requiere estar totalmente descartado, bien lo dijo Einstein: El ser humano es capaz de volver a hacer lo mismo pensando que esta vez, los resultados serán diferentes”. Lo que esta ocurriendo, es un claro indicador de que el modelo se agoto, se rebasaron los limites y muchos de los stakeholders abusaron pensando en que esta carrera no tendría fin. No hablemos de los sectores financieros cuyo manejo de sistemas compensatorios e incentivos solo ha operado en su beneficio.

Es el momento del “back to basics” y “keep it simple”, en los últimos 40 años el incremento de los gastos operativos y administración de las empresas creció del 15 al 32 %. En los sistemas “lean” se ha visto una y otra vez, el grado de complejidad con las que sistemas y procesos son diseñados, implementados obteniéndose gran cantidad de datos e información que nadie capitaliza o utiliza, nos sirven para resolver los cuestionamientos de directivos qué en lugar de estar pensando en la estrategia y planeación, siguen metidos en la administración y operación.

Inflar y engordar las áreas de operación, administración, mercadotecnia, recursos humanos, exaltó la cultura del conocimiento por sobre todo lo demás. En estos momentos el que seas un buen abogado, arquitecto, ingeniero, comunicólogo o economista, no te da ninguna ventaja competitiva en el mercado. Serán tus life skills y habilidades de liderazgo, las qué fundamentalmente te permitirán modificar tu infraestructura, rediseñar tus equipos, reorientar tus productos y servicios a nuevos mercados. La diversidad y complejidad de procesos podrá jugar a favor o en contra si no somos capaces de resolver las prioridades primarias.

Reducir los costos no será suficiente, requerimos “ser” diferentes, no es solo “hacer” las cosas de manera diferente. Desde la mirada interior es necesario que entendamos que el bienestar personal jugará un papel primordial, reducir la complejidad de las estructuras y modelos de negocios, transformarlos a nivel corporativo para hacerlos simples, sencillos, fáciles. Olvidarse de grandes unidades de negocios, servicios centralizados y un gran numero de personas cuya función es coordinar que las cosas ocurran. Cuanta energía y tiempo invertidos en dichas actividades. Desarticular lo paradigmas de que perderemos el control y la productividad. Una vez definida la estrategia, será el momento de transformar a los equipos de trabajo en pequeñas unidades de negocios, entendiendo para que fue en primera instancia creada o fundada la empresa u organización. ¿Quién es tu cliente? ¿Qué quiere? Y como se lo darás haciéndolo simple y fácil.

Empieza el proceso de transformación, en esta disrupción evolutiva, impera la innovación creativa.

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Ser persona, «ser líder» para luego «hacer» la función de jefe.

Capitalizar el aprendizaje de 35 años de trabajo me ha dado como resultado un cumulo de experiencia que atesoro enormemente. Después de muchos años como empleado, estudiante, joven ejecutivo, directivo, comerciante, profesional independiente, micro, pequeño y hasta mediano empresario. Decidido a mantenerme en la línea del “aprendiz permanente” y así evitar que el ego se apodere de mi desarrollo. Para mi fortuna, debo confesar también para saciar mi enorme curiosidad, continúo con mi proceso de formación e investigación con el sano propósito de entender y también poder compartir. Hoy tengo claro que al haber desarrollado en mi juventud una actitud disruptiva muchas veces destructiva, con enorme rebeldía, para después de muchas dosis de “ubicatex” que la vida se ha encargado de administrarme, me encuentre como persona adulta y madura en un espacio mucho menos confrontativo y orientado a la disrupción creativa.

Han sido muchas las ocasiones en las que he sido testigo presencial y en otras, estar involucrado en dinámicas organizacionales incoherentes, obsoletas y poco efectivas. Entiendo que no es porqué no exista la voluntad y el propósito de los ejecutivos y directivos para desempeñarse de forma competente. Lamentablemente he llegado a la conclusión de que ni en las organizaciones o en las formaciones académicas hemos asumido la responsabilidad de preparar y capacitar a las personas para que desarrollen habilidades no técnicas y sí para la vida (las sociales) que les permitan incorporar los recursos necesarios para ser lideres en lo individual y lo colectivo. También aprender como ser jefes, gerentes y directivos con una actitud humana, donde prevalezca la comunicación, negociación, resiliencia, asertividad, autogestión y el trabajo colaborativo.

Hoy en día y a pesar de los grandes esfuerzos de miles de coaches y consultores seguimos viendo en los grandes corporativos, organizaciones e instituciones la enorme obsesión por lograr el éxito y los resultados no importando los precios a pagar en lo individual y lo colectivo. Esto conlleva a que el clima organizacional este profundamente deteriorado y en el mejor de los casos en el limite inferior sostenible. Me encuentro todos los días con directivos prácticamente frustrados, materialmente lidiando con colaboradores cuyas formaciónes técnicas son de expertos y que no saben como actuar y comportarse como lideres de equipos. Siendo muy cuidadoso de mis declaraciones no estoy a favor de una actitud “naïve”, ideologías “new age” o tendencias socialistas en las organizaciones. Estoy a favor de que las personas disfruten lo que hacen, le encuentren sentido a su existencia, se desempeñen con un alto grado de competencia y que compartan lo que saben con sus colaboradores.

Entender que el equilibrio entre resultados, procesos y procedimientos (comportamientos) no es utópico. Debería ser el foco de atención de todo aquel que tiene personas a su cargo, más que estar preocupados y agobiados por lograr a costa de lo que sea, crecimientos de dos dígitos por mandato. Te puedo asegurar que así como llegaste a este mundo, te vas a ir, así que espero que atesores algo más que el dinero, el medio necesario para vivir como te plazca sin que se convierta en el único fin de tu existencia.

No es mi pretensión sonar arrogante o soberbio, sin embargo, me parece muy triste que parte del trabajo de los coaches sea entre otras cosas llevar a los directivos o ejecutivos a re encontrarse y “ser personas”. Permíteme darte una explicación, es algo que percibo e interpreto en todos los espacios, ya sea en las calles, transporte, cafeterías o restaurantes, pasillos, elevadores, en clubes, centros sociales, colegios, universidades u organizaciones. Miles de personas deambulando, absolutamente desconectadas de su entorno, habitando su mundo interior, en sus propias cabezas, en su permanente dialogo interno. Sin darse cuenta de todo lo que ocurre a su alrededor, creyendo que así es como tienen o deben vivir. Sobreviviendo y convencidos que el precio a pagar por vivir en las grandes urbes es perderse, mimetizarse, formar parte de la masa. Tal parece que es obligatorio comportarse con un “bajo perfil”, es decir; no distinguirse o diferenciarse porqué es juzgado como protagonismo o exhibicionismo. Todo aquel qué pretende imprimir su marca personal, su estilo, parece ser que solo tiene cabida en el medio artístico, en los medios de comunicación ó en la política tan vituperada y dispendiada. ¿En donde nos perdimos? ¿qué nos ocurrió en el camino? ¿acaso esa es la única posibilidad? Resulta increíble ver como pocos, los menos, conectados y dándose cuenta de lo que ocurre, cediendo el paso, sonriéndole a los desconocidos, dando los buenos días o buenas tardes, abriendo conversaciones con quien este en el espacio contiguo, siendo amables, corteses son juzgados y calificados de pretensiosos, convenencieros, hipócritas, con intenciones oscuras o deshonestos. Lo que se asume entonces como correcto es: Relaciones superficiales, conversaciones superficiales, cada quien a lo suyo, no me hables, no me mires, no me estorbes.

Por un lado puedo decir que gracias a todo lo anterior tengo mucho trabajo, sin embargo sin que suene a un sueño inalcanzable, procuro cada día como parte de la responsabilidad que asumo al formar parte de este colectivo, buscar la manera de tocar mas vidas, sembrar más semillas, sacudir y llevar a la reflexión a la mayor cantidad de personas que me sea posible. Aprendamos, en cualquier momento de nuestra existencia a “ser”:

1.- Personas

2.- Lideres (en la vida y en el trabajo)

Para luego poder “hacer” la función de:

3.- Jefes

4.- Gerentes

5.- Directores

Te invito a que me acompañes a descubrir el mundo de “Ser Líder”. (Próximamente, editorial Granica)

El sobre calentamiento del liderazgo

En los últimos años haciendo labor de investigación, buscando bibliografía e información fidedigna relacionada con otro tema bastante manoseado, “Liderazgo”. Me he encontrado con aportaciones y posiciones diversas. Motivo por el cual recurro frecuentemente a preguntarle a mis clientes de consultoría y que ocupan posiciones directivas en las organizaciones, sus experiencias no solo en los ámbitos profesional, académico y personal.

Sumado a lo anterior, he ido encontrando piezas que han ido encajando en este rompecabezas, leyendo a autores Norteamericanos, Británicos, Franceses, Españoles y Argentinos. Analizando los artículos de revistas especializadas, los contenidos de programas de alta dirección, de educación continua, etcétera, etcétera.

Te comparto algunos de los conceptos que considero, y me han resultado bastante esclarecedores. Quizá no deberíamos de hablar de “competencias de liderazgo”, deberíamos de hablar de “competencias para los lideres”. El liderazgo no es un fenómeno relacional; por el contrario, son una serie de competencias individuales que además se ponen en practica en el ámbito relacional.

Podemos hablar de lideres formales e informales, podemos hablar de que para ser líder no se requiere ocupar un cargo, también es necesario hablar de liderazgo individual y liderazgo colectivo. Pero empecemos echando por tierra el mito del Presidente de consejo, CEO, Director General, Director o Gerente que requiere ser el líder perfecto.

Si bien, en artículos anteriores compartí que las competencias de liderazgo en primer lugar son individuales y están relacionadas íntimamente con el “ser” del individuo, entendiendo esto último como el carácter, personalidad, comportamiento, actitud y manejo. Es necesario que cualquier persona que decida, elija o escoja de motu proprio, ser líder. Sin duda alguna pueda aprender, aplicar e incorporar las competencias y, una vez que tenga claras cuales son, formen parte de su acervo y practica cotidiana.

Habiendo desarrollado estas competencias de liderazgo individual, tendremos las destrezas requeridas para salir adelante con nuestros metas, proyectos y objetivos; con sus respectivos tropiezos, escollos, cambios de dirección, problemáticas e incertidumbres. Ahora bien, ¿el haber desarrollado estas competencias de liderazgo individual me capacitan para ser líder en el ámbito colectivo? Y la respuesta clara es NO.

En primera instancia requerimos en el ámbito colectivo organizacional, que nuestros pares o colaboradores también hayan desarrollado las competencias de liderazgo individuales. Sin haber cumplido este requisito, difícilmente lograremos que estos tengan la iniciativa, el deseo, las ganas, intención, coraje, voluntad y energía de alcanzar las metas, lograr los objetivos y terminar los proyectos.

Cuando hablo de liderazgo colectivo, desde luego habiendo cumplido el requisito anterior. Entonces podemos hablar del proceso de compromiso y participación de todos los involucrados: “Donde hay participación se requiere compromiso. Donde hay compromiso se requiere participación, esta es una condición sine qua non”. Estos están dirigidos hacia una transformación de la organización, en donde se comparte una misma visión, se definen los valores y se reconocen las aportaciones y esfuerzos individuales y grupales.

Requerimos entender que en la integración de grupos de trabajo conformados por lideres individuales, para poder entrar en la senda del liderazgo colectivo, es necesario aceptar la diversidad. Las empresas suelen integrar nuevos colaboradores o promocionar a los existentes que más se parecen al resto de la plantilla. Acotando; “bienvenida la diversidad”, acompañada de un buen set de competencias de liderazgo individuales.

Se espera en todo momento que él o los lideres dentro de las organizaciones sean capaces de enfrentar la adversidad y complejidad que el colectivo ha creado. Por supuesto que estos desafíos superan a los lideres individuales y es porqué han sido problemáticas generadas también desde lo colectivo, y por ende también requieren resolverse desde lo colectivo, desde el liderazgo colectivo.

Estamos obsesionados en llevar a los grupos a convertirse en equipos, y aun más allá, en equipos de alto desempeño, lo cual no es necesario. Un grupo puede en muchos casos y dependiendo de la orientación de sus actividades, sin ningún problema, realizar el trabajo de forma independiente logrando el éxito colectivo. Pero los equipos están fundamentados en una interdependencia donde los miembros no pueden lograr el éxito sin la participación y el compromiso de todos sus integrantes.

No necesitamos un equipo de vendedores, tendremos un grupo de vendedores con una serie de reglas, limites, objetivos y metas. Si necesitamos un equipo de directivos que entendiendo la interdependencia de sus actividades logren los objetivos y metas. Es aquí donde surge el liderazgo colectivo y desde luego esto implica también aprender, aplicar e incorporar las competencias del liderazgo colectivo. Este es otro paquete de competencias o herramientas que no nos son enseñadas en las instituciones académicas o en las organizaciones.