La Polarización de la opinión pública

En tan solo 15 minutos visitando diversas redes sociales recabe decenas de imágenes qué reflejan de manera mordaz y critica la situación que vive México. Desde mi punto de vista personal, considero que una gran parte de la población esta en completo desacuerdo con las medidas y manejo de la situación. Sin embargo, no debemos de olvidar que cada uno tiene la libertad de elegir cuales son las decisiones que tomará en relación con su salud y bienestar. Tenemos una gran facilidad para ponerle foco solo a lo inmediato, sin detenernos un momento y reflexionar que seguirá después de la pandemia y como le haremos frente a la enorme y empinada cuesta que vendrá a posteriori.

Con el debido respeto, es muy fácil entrar en este juego perverso de la polarización, que no nos deja nada y que nos hace perder el foco. Ponerle atención a lo que verdaderamente es importante para nosotros, nuestras familias y seres queridos, requiere ser el centro de nuestros planes y acciones. Es necesario que comprendamos y aceptemos que en la actualidad lograr consensos implica una ardua labor ya que estamos inmersos en un contexto de completa manipulación y demagogia.  Si estas o no de acuerdo con las medidas y acciones tomadas, estas en tu derecho de decidir que harás, siempre y cuando seas capaz de dimensionar las consecuencias.

Para quienes pertenecemos a las generaciones de “tradicionalistas” en sus 60´s, “babyboomers” en sus 50´s y “X” en sus 40´s, se supone que la vida nos ha dado las suficientes dosis de “ubicatex” como para haber capitalizado el aprendizaje y saber como salir adelante en entornos desfavorables. Pero, y dada nuestra condición humana, muchos no serán capaces de dimensionar en su justa proporción la situación, y al ser expertos en el tema del autoengaño, utilizaremos para variar múltiples de sus componentes. Empezaremos a racionalizar (buscar una explicación que nos haga sentido y tranquilice temporalmente de acuerdo ha nuestras creencias), justificar (validando el porqué es correcto o no), evadir (desconectarnos rápidamente del evento amenazador) y algunas más.

En primera instancia es necesario que elaboremos de forma inmediata una estrategia económica que nos permita salir adelante con nuestros compromisos a corto plazo.  En este momento no tenemos una idea clara de cuanto tiempo estaremos en cuarentena (es decir, encerrados en casa para evitar contagios). Todo parece indicar que en las próximas 4 semanas la fase critica habrá concluido.  Desde mi punto de vista profesional, te recomiendo seas capaz de reducir en la medida de tus posibilidades la angustia y ansiedad que se convierten en estrés (las llevamos al cuerpo, somatizamos) y que en gran medida son originadas por la obsesión (pensamientos y emociones recurrentes).

Mi segunda recomendación es que anotes en una lista todos tus generadores de estrés (cuales son las cosas que te preocupan y que requieres resolver de manera inmediata). Al hacerte consciente cada una de ellas, esta empezando a hacerte cargo. Lamentablemente los pensamientos obsesivos rondan por nuestra cabeza todo el tiempo y solo nos alteran y dañan física y emocionalmente. Posterior a escribir esta lista que muy probablemente no redactaste en orden de importancia, ponla en orden. Tomate tu tiempo, busca estar en un espacio donde haya tranquilidad, silencio y paz.

Uno a uno decide cual será el plan, la estrategia para resolverlo. Cuales son y serán las medidas, decisiones, elecciones y prioridades que tomarás al respecto. Tu hoja de ruta, no requiere ser un plan sofisticado, requiere ser realista, mismo que dependa si es posible en su mayor parte de tí y tus acciones.  No te procrastines (aplazar indefinidamente y ocuparse de otras cosas sin importancia). No es posible resolverlo todo simultáneamente, establece prioridades, haz tú check list (lista de verificación) y ponte manos a la obra.

Como nos dice el Tzun Tsu (El arte de la guerra), “La batalla mejor librada es aquella en la que no se derrama una sola gota de sangre”. Quizá algunas requieran ser medidas extremas, pero antes de decidir te invito a la siguiente reflexión: “No tomes decisiones permanentes cuando estas gobernado y dominado por pensamientos y sentimientos temporales”.  En cuanto empieces a definir una a una las estrategias y los planes de acción te darás cuenta qué es muy fácil habitar en los espacios de víctima y culpable, cuando lo único que nos permite hacernos cargo es darnos cuenta, parar, para reflexionar y adoptar una actitud responsable. Como dirían mis amigos Colombianos: “Diciendo y haciendo, mijito”.

 

 

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