Coaching Transformacional M.R.

Ya pasaron más de doce años desde que empezamos a utilizar esta metodología de coaching en las organizaciones. Contabilizando estamos muy cerca de llegar a los cinco mil gerentes y directores que han vivido el proceso. Esta, que en un principio no era considerada por los coaches certificados en otras técnicas, como una propuesta metodológica seria y formal, dista mucho de estar en una fase experimental. Son cientos las personas que compartiendo sus testimonios no indican que vivir la experiencia fue un verdadero parte aguas en su vida. Lo que en un principio parecía un modelo difícil de integrar se ha convertido en un poderoso paquete de herramientas puestas al servicio de los clientes.

A diferencia de otros modelos lo que hicimos desde un principio fue integrar el proceso trabajando simultáneamente los ámbitos personal y profesional, pues teníamos la certeza de que la problemática personal invade el contexto profesional y viceversa. Y resolviendo la problemática en uno, facilitaríamos las soluciones en el otro. Poco a poco fuimos integrando distinciones y conceptos desde la ontología del lenguaje, la programación neurolingüística, los ordenes sistémicos, la emocionalidad, corporalidad, mindfullness, introspección, reflexión, lenguaje verbal y no verbal. Se fueron constituyendo las herramientas que actualmente suman más de noventa y que tienen componentes de todas las técnicas, dándole forma a un modelo coherente, integral y auto actualizable.

Al compartir este modelo con otros coaches, surgió un gran interés en formarse en esta metodología por lo que nos dimos a la tarea de diseñar una formación que cumpliera con todos los estándares nacionales e internacionales. Se requirió alrededor de tres años para lograrlo. Se publicaron dos libros que contienen las herramientas, se constituyo un órgano colegiado (el Comité Mexicano de Coaching) y se diseño el estándar de competencias laborales del Conocer ECO234 “Facilitación de sesiones de coaching transformacional”. Posteriormente conseguimos el aval de la ICF (International Coach Federation) logrando la acreditación y el registro ACTP (Accredited coach training program) para que pudiéramos ofrecer una doble Certificación. Se registro la marca ante el IMPI (Instituto Mexicano de propiedad industrial) y ante las SEP en derechos de autor.

Hasta el momento han pasado por esta formación alrededor de ciento ochenta alumnos. Desde luego no todos se han certificado ya que los estándares de la certificación son muy altos, pues estamos comprometidos a que se integren al mercado laboral coaches con las más altas competencias y habilidades.

A partir del junio del 2018 la UVM suma a su oferta de educación continua la Certificación Internacional de Coaching Transformacional. Una formación de 240 horas, de la cuales 180 horas son teóricas, 40 de trabajo en equipo y 20 horas de coaching/mentoring. Durante once meses los alumnos aprenden las mejores herramientas y distinciones de todas las técnicas de coaching y para poder certificarse habrán realizado cien sesiones de coaching y logrado una grabación de una sesión que cumpla con las competencias de la ICF. En este momento podemos considerar esta formación como la más completa y profesional que se imparte en el mercado Mexicano. Te invitamos a que te sumes al mundo del coaching cursando esta formación única en el país.

Ser persona, “ser líder” para luego “hacer” la función de jefe.

Capitalizar el aprendizaje de 35 años de trabajo me ha dado como resultado un cumulo de experiencia que atesoro enormemente. Después de muchos años como empleado, estudiante, joven ejecutivo, directivo, comerciante, profesional independiente, micro, pequeño y hasta mediano empresario. Decidido a mantenerme en la línea del “aprendiz permanente” y así evitar que el ego se apodere de mi desarrollo. Para mi fortuna, debo confesar también para saciar mi enorme curiosidad, continúo con mi proceso de formación e investigación con el sano propósito de entender y también poder compartir. Hoy tengo claro que al haber desarrollado en mi juventud una actitud disruptiva muchas veces destructiva, con enorme rebeldía, para después de muchas dosis de “ubicatex” que la vida se ha encargado de administrarme, me encuentre como persona adulta y madura en un espacio mucho menos confrontativo y orientado a la disrupción creativa.

Han sido muchas las ocasiones en las que he sido testigo presencial y en otras, estar involucrado en dinámicas organizacionales incoherentes, obsoletas y poco efectivas. Entiendo que no es porqué no exista la voluntad y el propósito de los ejecutivos y directivos para desempeñarse de forma competente. Lamentablemente he llegado a la conclusión de que ni en las organizaciones o en las formaciones académicas hemos asumido la responsabilidad de preparar y capacitar a las personas para que desarrollen habilidades no técnicas y sí para la vida (las sociales) que les permitan incorporar los recursos necesarios para ser lideres en lo individual y lo colectivo. También aprender como ser jefes, gerentes y directivos con una actitud humana, donde prevalezca la comunicación, negociación, resiliencia, asertividad, autogestión y el trabajo colaborativo.

Hoy en día y a pesar de los grandes esfuerzos de miles de coaches y consultores seguimos viendo en los grandes corporativos, organizaciones e instituciones la enorme obsesión por lograr el éxito y los resultados no importando los precios a pagar en lo individual y lo colectivo. Esto conlleva a que el clima organizacional este profundamente deteriorado y en el mejor de los casos en el limite inferior sostenible. Me encuentro todos los días con directivos prácticamente frustrados, materialmente lidiando con colaboradores cuyas formaciónes técnicas son de expertos y que no saben como actuar y comportarse como lideres de equipos. Siendo muy cuidadoso de mis declaraciones no estoy a favor de una actitud “naïve”, ideologías “new age” o tendencias socialistas en las organizaciones. Estoy a favor de que las personas disfruten lo que hacen, le encuentren sentido a su existencia, se desempeñen con un alto grado de competencia y que compartan lo que saben con sus colaboradores.

Entender que el equilibrio entre resultados, procesos y procedimientos (comportamientos) no es utópico. Debería ser el foco de atención de todo aquel que tiene personas a su cargo, más que estar preocupados y agobiados por lograr a costa de lo que sea, crecimientos de dos dígitos por mandato. Te puedo asegurar que así como llegaste a este mundo, te vas a ir, así que espero que atesores algo más que el dinero, el medio necesario para vivir como te plazca sin que se convierta en el único fin de tu existencia.

No es mi pretensión sonar arrogante o soberbio, sin embargo, me parece muy triste que parte del trabajo de los coaches sea entre otras cosas llevar a los directivos o ejecutivos a re encontrarse y “ser personas”. Permíteme darte una explicación, es algo que percibo e interpreto en todos los espacios, ya sea en las calles, transporte, cafeterías o restaurantes, pasillos, elevadores, en clubes, centros sociales, colegios, universidades u organizaciones. Miles de personas deambulando, absolutamente desconectadas de su entorno, habitando su mundo interior, en sus propias cabezas, en su permanente dialogo interno. Sin darse cuenta de todo lo que ocurre a su alrededor, creyendo que así es como tienen o deben vivir. Sobreviviendo y convencidos que el precio a pagar por vivir en las grandes urbes es perderse, mimetizarse, formar parte de la masa. Tal parece que es obligatorio comportarse con un “bajo perfil”, es decir; no distinguirse o diferenciarse porqué es juzgado como protagonismo o exhibicionismo. Todo aquel qué pretende imprimir su marca personal, su estilo, parece ser que solo tiene cabida en el medio artístico, en los medios de comunicación ó en la política tan vituperada y dispendiada. ¿En donde nos perdimos? ¿qué nos ocurrió en el camino? ¿acaso esa es la única posibilidad? Resulta increíble ver como pocos, los menos, conectados y dándose cuenta de lo que ocurre, cediendo el paso, sonriéndole a los desconocidos, dando los buenos días o buenas tardes, abriendo conversaciones con quien este en el espacio contiguo, siendo amables, corteses son juzgados y calificados de pretensiosos, convenencieros, hipócritas, con intenciones oscuras o deshonestos. Lo que se asume entonces como correcto es: Relaciones superficiales, conversaciones superficiales, cada quien a lo suyo, no me hables, no me mires, no me estorbes.

Por un lado puedo decir que gracias a todo lo anterior tengo mucho trabajo, sin embargo sin que suene a un sueño inalcanzable, procuro cada día como parte de la responsabilidad que asumo al formar parte de este colectivo, buscar la manera de tocar mas vidas, sembrar más semillas, sacudir y llevar a la reflexión a la mayor cantidad de personas que me sea posible. Aprendamos, en cualquier momento de nuestra existencia a “ser”:

1.- Personas

2.- Lideres (en la vida y en el trabajo)

Para luego poder “hacer” la función de:

3.- Jefes

4.- Gerentes

5.- Directores

Te invito a que me acompañes a descubrir el mundo de “Ser Líder”. (Próximamente, editorial Granica)

¿Liderazgo y Coaching?

Para mí en los últimos años, estos dos temas se han vuelto inseparables. Déjame y te comparto cual es la razón. Cuando se habla de liderazgo en las organizaciones en la mayoría de las ocasiones es porque se han realizado diagnósticos y se ha determinado que el top management requiere desarrollar las habilidades y competencias. También de paso identificar si existe un estilo de liderazgo que predomine o se pretende que sea el mismo para todo el staff directivo, gerencial y que vaya permeando al resto de la organización.

Y cuando se habla de coaching ejecutivo en las organizaciones una de las solicitudes recurrentes es que se requiere desarrollar “seniority”, como si está fuese una competencia que se requiere aprender a “hacer” leyendo un libro, tomando un curso o en varias sesiones de coaching.

He sido testigo de infinidad de esfuerzos en diversas organizaciones, inclusive en las que se han creado universidades corporativas. Se han establecido alianzas con universidades y empresas de coaching y consultoría, buscando en todo momento mejorar e incorporar estas habilidades y competencias. ¿Por qué los resultados son pobres? O ¿no han sido los esperados?

Desde mi experiencia, considero que este es resultado de un mal planteamiento. Se que lo que a continuación te compartiré, genera mucha polémica y sin duda existe un gran numero de detractores.

Como coaches y consultores, requerimos primero preguntarle a nuestro cliente (el área de la empresa que nos contrata) si lo que están buscando es capacitar a su personal o desde la mirada del coaching llevarlos al espacio de reflexión para que aprendan a “hacer”, es decir; están buscando que se les enseñe una serie de técnicas para que las aprendan y las usen. O bien desde la pregunta reflexiva generen sus propias conclusiones y se logre un alineamiento con lo que la empresa requiere, estén o no de acuerdo, les guste o no.

Estamos hablando de dos aproximaciones muy diferentes, la primera es la anteriormente expuesta. La segunda, es diametralmente opuesta, y desde este otro espacio de intervención los resultados son espectaculares.

Si cuando conversamos con nuestro cliente (el área que nos contrata) le planteamos que como coaches y consultores podemos realizar los procesos desde un espacio reflexivo, cuyo propósito es que cada participante descubra si su forma de “ser” es la que le sirve en los ámbitos profesional y personal, entonces la estrategia es otra.

En artículos anteriores he hablado de las habilidades técnicas con las que contamos como profesionistas, que no garantizan que tengamos desarrolladas las competencias de liderazgo, gerenciales o directivas. Estoy hablando de 3 paquetes muy diferentes, que sin duda están relacionados y, se requiere conocer y dominar, cuando se ocupan cargos directivos en las organizaciones.

Las competencias de liderazgo son un conjunto de habilidades mucho más enfocadas a comportamientos y actitudes íntimamente relacionadas con una forma de “ser”, mismas que por supuesto me sirven en el ámbito profesional, pero que también son para la vida.

Si empezamos a analizar algunas de ellas, tales como compromiso (cumplimiento de acuerdos, promesas, palabra), resiliencia, asertividad, habilidades de comunicación, manejo emocional, “awareness”, decisiones efectivas, adaptación al cambio por mencionar algunas. Podemos entender que no son competencias técnicas. Y que son un claro indicador de que no se requiere ser un líder “formal” para haberlas desarrollado.

Pero, si somos lideres formales (jefes, gerentes o directivos) es necesario haberlas aprendido, desarrollado y utilizarlas ya que forman parte de nuestro carácter, comportamiento y personalidad. ¿Cuántos lideres formales conoces que no tienen idea de lo que es liderazgo? ¿Cuántos gerentes y directores conoces que tampoco tienen claras cuales son las habilidades y competencias técnicas de sus cargos?

Cuando se nos permite en las organizaciones trabajar a profundidad las formas y maneras de “ser” que se requieren para la vida en todos sus ámbitos, desde los espacios del coaching y la consultoría. Es cuando vemos transformaciones individuales y colectivas que suman para alinear a las organizaciones, sus relaciones y conversaciones para lograr construir equipos de alto desempeño.

Por supuesto que son importantes el logro de metas, resultados, cumplimiento de objetivos, pero estos no son más importantes que los individuos si no se sienten bien consigo mismos, si no disfrutan quienes son y lo que están haciendo. Si no encuentran un sentido ulterior para su crecimiento, desarrollo y trascendencia. Si se sienten inmersos en un clima donde se privilegia el desgaste sobre el esfuerzo porque se logro el número, aunque acaben quemados, fundidos o agotados.

Es tiempo de aceptar que el liderazgo y el coaching en las organizaciones solo se lograra de manera exitosa si los coaches y consultores podemos hacer nuestras intervenciones desde el espacio del “ser” por encima del “hacer y el “tener”. Y que estos últimos, se lograran sin duda alguna, cuando quienes trabajan lo hacen porque lo disfrutan y porque los apasiona.

Coaching

Este termino tan manoseado y vituperado, a veces es la llave de entrada en las organizaciones y en otras ocasiones el termino esta proscrito. ¿Qué ha ocurrido históricamente? Pues bien, esta actividad profesional requiere sin lugar a duda, que quien oferta este tipo de servicios en lo individual o como empresa, cuente con una formación solida.

¿Cuántas horas de formación implica lo anterior? Como dirían mis colegas coaches ontológicos, empezare con una afirmación (datos que se puedan verificar). Una formación solida equivale a por lo menos contar con 500 horas de estudio teórico. Y si lo anterior, lo llevamos a numero de programas, diplomados, talleres y/o certificaciones, pues sería, en el caso de las formales (que cuentan con avales internacionales), haber cursado y aprobado por lo menos de 3 a 5.

Hoy escuchamos a personas que ofrecen servicios de coaching empresarial, de salud, de pareja, tanatológico, de equipo, de vida, ejecutivo, inductivo, coactivo, ontológico, metacoaching, sistémico, organizacional, PNL, neurosemantica, transpersonal, gestáltico, transformacional, etcétera. Y ¿cuantos de los anteriores cuentan con avales nacionales o internacionales? Pues, no todos.

Desafortunadamente es tal la proliferación de pseudo escuelas y formaciones “patito”, que el mercado esta lleno de “pseudo” coaches, que no cuentan con la suficiente formación y experiencia. Esto, lo que ha ocasionado, es que quienes han tenido malas experiencias consideren que es un snobismo del desarrollo humano, una moda pasajera y una disfraz para “consultores” (expertos en un tema desempleados) que ahora se dicen “coaches”.

Así como nos encontramos con abogados, arquitectos, diseñadores, médicos, ingenieros con formaciones técnicas muy deficientes y nos preguntamos ¿como es que ostentan títulos profesionales? Lo mismo ocurre en el ámbito del coaching. No es posible que tomen un curso de 30 o 40 horas y que piensen que ya están listos para realizar esta actividad profesional.

Es por lo anterior, que han surgido una serie de organismos internacionales como la ICF, WABC, FLAPCO, ICC, FICOP entre otras. Cuyo propósito, muy loable, es certificar que quienes cuentan con sus credenciales, tienen las habilidades y competencias para realizar esta actividad. Celebro la existencia de estos organismos, en muchas ocasiones creadores de nada y jueces de todo. Pero, por lo menos formalizan al gremio.

Si estas interesado en contratar a un coach o una empresa que ofrece estos servicios, te sugiero que verifiques el numero de certificaciones, formaciones y acreditaciones nacionales e internacionales con las que cuentan. Por supuesto también es importante saber cuantas horas de experiencia tiene cada coach. En el caso de la ICF su credencial ACC indica 100 horas de experiencia, PCC indica 500 horas y MCC 2,500 horas.

Ahora también, nos encontramos con decenas de personas que se ostentan como “master” coaches. Si a mi me preguntaras ¿eso equivale a cuantas horas? Con todo respeto me parece que 2,500 son pocas. Se dice en el argot académico o educativo que se adquiere la maestría en un actividad cuando se cuenta por lo menos con 9,000 o 10,000 horas de practica/experiencia. Si te topas con alguno de estos “supuestos master coaches”. Pregúntale, ¿cuantas horas tiene de experiencia? Ó ¿si es creador de alguna metodología registrada y probada en el mercado?