Coaching Transformacional M.R.

Ya pasaron más de doce años desde que empezamos a utilizar esta metodología de coaching en las organizaciones. Contabilizando estamos muy cerca de llegar a los cinco mil gerentes y directores que han vivido el proceso. Esta, que en un principio no era considerada por los coaches certificados en otras técnicas, como una propuesta metodológica seria y formal, dista mucho de estar en una fase experimental. Son cientos las personas que compartiendo sus testimonios no indican que vivir la experiencia fue un verdadero parte aguas en su vida. Lo que en un principio parecía un modelo difícil de integrar se ha convertido en un poderoso paquete de herramientas puestas al servicio de los clientes.

A diferencia de otros modelos lo que hicimos desde un principio fue integrar el proceso trabajando simultáneamente los ámbitos personal y profesional, pues teníamos la certeza de que la problemática personal invade el contexto profesional y viceversa. Y resolviendo la problemática en uno, facilitaríamos las soluciones en el otro. Poco a poco fuimos integrando distinciones y conceptos desde la ontología del lenguaje, la programación neurolingüística, los ordenes sistémicos, la emocionalidad, corporalidad, mindfullness, introspección, reflexión, lenguaje verbal y no verbal. Se fueron constituyendo las herramientas que actualmente suman más de noventa y que tienen componentes de todas las técnicas, dándole forma a un modelo coherente, integral y auto actualizable.

Al compartir este modelo con otros coaches, surgió un gran interés en formarse en esta metodología por lo que nos dimos a la tarea de diseñar una formación que cumpliera con todos los estándares nacionales e internacionales. Se requirió alrededor de tres años para lograrlo. Se publicaron dos libros que contienen las herramientas, se constituyo un órgano colegiado (el Comité Mexicano de Coaching) y se diseño el estándar de competencias laborales del Conocer ECO234 “Facilitación de sesiones de coaching transformacional”. Posteriormente conseguimos el aval de la ICF (International Coach Federation) logrando la acreditación y el registro ACTP (Accredited coach training program) para que pudiéramos ofrecer una doble Certificación. Se registro la marca ante el IMPI (Instituto Mexicano de propiedad industrial) y ante las SEP en derechos de autor.

Hasta el momento han pasado por esta formación alrededor de ciento ochenta alumnos. Desde luego no todos se han certificado ya que los estándares de la certificación son muy altos, pues estamos comprometidos a que se integren al mercado laboral coaches con las más altas competencias y habilidades.

A partir del junio del 2018 la UVM suma a su oferta de educación continua la Certificación Internacional de Coaching Transformacional. Una formación de 240 horas, de la cuales 180 horas son teóricas, 40 de trabajo en equipo y 20 horas de coaching/mentoring. Durante once meses los alumnos aprenden las mejores herramientas y distinciones de todas las técnicas de coaching y para poder certificarse habrán realizado cien sesiones de coaching y logrado una grabación de una sesión que cumpla con las competencias de la ICF. En este momento podemos considerar esta formación como la más completa y profesional que se imparte en el mercado Mexicano. Te invitamos a que te sumes al mundo del coaching cursando esta formación única en el país.

Ser persona, “ser líder” para luego “hacer” la función de jefe.

Capitalizar el aprendizaje de 35 años de trabajo me ha dado como resultado un cumulo de experiencia que atesoro enormemente. Después de muchos años como empleado, estudiante, joven ejecutivo, directivo, comerciante, profesional independiente, micro, pequeño y hasta mediano empresario. Decidido a mantenerme en la línea del “aprendiz permanente” y así evitar que el ego se apodere de mi desarrollo. Para mi fortuna, debo confesar también para saciar mi enorme curiosidad, continúo con mi proceso de formación e investigación con el sano propósito de entender y también poder compartir. Hoy tengo claro que al haber desarrollado en mi juventud una actitud disruptiva muchas veces destructiva, con enorme rebeldía, para después de muchas dosis de “ubicatex” que la vida se ha encargado de administrarme, me encuentre como persona adulta y madura en un espacio mucho menos confrontativo y orientado a la disrupción creativa.

Han sido muchas las ocasiones en las que he sido testigo presencial y en otras, estar involucrado en dinámicas organizacionales incoherentes, obsoletas y poco efectivas. Entiendo que no es porqué no exista la voluntad y el propósito de los ejecutivos y directivos para desempeñarse de forma competente. Lamentablemente he llegado a la conclusión de que ni en las organizaciones o en las formaciones académicas hemos asumido la responsabilidad de preparar y capacitar a las personas para que desarrollen habilidades no técnicas y sí para la vida (las sociales) que les permitan incorporar los recursos necesarios para ser lideres en lo individual y lo colectivo. También aprender como ser jefes, gerentes y directivos con una actitud humana, donde prevalezca la comunicación, negociación, resiliencia, asertividad, autogestión y el trabajo colaborativo.

Hoy en día y a pesar de los grandes esfuerzos de miles de coaches y consultores seguimos viendo en los grandes corporativos, organizaciones e instituciones la enorme obsesión por lograr el éxito y los resultados no importando los precios a pagar en lo individual y lo colectivo. Esto conlleva a que el clima organizacional este profundamente deteriorado y en el mejor de los casos en el limite inferior sostenible. Me encuentro todos los días con directivos prácticamente frustrados, materialmente lidiando con colaboradores cuyas formaciónes técnicas son de expertos y que no saben como actuar y comportarse como lideres de equipos. Siendo muy cuidadoso de mis declaraciones no estoy a favor de una actitud “naïve”, ideologías “new age” o tendencias socialistas en las organizaciones. Estoy a favor de que las personas disfruten lo que hacen, le encuentren sentido a su existencia, se desempeñen con un alto grado de competencia y que compartan lo que saben con sus colaboradores.

Entender que el equilibrio entre resultados, procesos y procedimientos (comportamientos) no es utópico. Debería ser el foco de atención de todo aquel que tiene personas a su cargo, más que estar preocupados y agobiados por lograr a costa de lo que sea, crecimientos de dos dígitos por mandato. Te puedo asegurar que así como llegaste a este mundo, te vas a ir, así que espero que atesores algo más que el dinero, el medio necesario para vivir como te plazca sin que se convierta en el único fin de tu existencia.

No es mi pretensión sonar arrogante o soberbio, sin embargo, me parece muy triste que parte del trabajo de los coaches sea entre otras cosas llevar a los directivos o ejecutivos a re encontrarse y “ser personas”. Permíteme darte una explicación, es algo que percibo e interpreto en todos los espacios, ya sea en las calles, transporte, cafeterías o restaurantes, pasillos, elevadores, en clubes, centros sociales, colegios, universidades u organizaciones. Miles de personas deambulando, absolutamente desconectadas de su entorno, habitando su mundo interior, en sus propias cabezas, en su permanente dialogo interno. Sin darse cuenta de todo lo que ocurre a su alrededor, creyendo que así es como tienen o deben vivir. Sobreviviendo y convencidos que el precio a pagar por vivir en las grandes urbes es perderse, mimetizarse, formar parte de la masa. Tal parece que es obligatorio comportarse con un “bajo perfil”, es decir; no distinguirse o diferenciarse porqué es juzgado como protagonismo o exhibicionismo. Todo aquel qué pretende imprimir su marca personal, su estilo, parece ser que solo tiene cabida en el medio artístico, en los medios de comunicación ó en la política tan vituperada y dispendiada. ¿En donde nos perdimos? ¿qué nos ocurrió en el camino? ¿acaso esa es la única posibilidad? Resulta increíble ver como pocos, los menos, conectados y dándose cuenta de lo que ocurre, cediendo el paso, sonriéndole a los desconocidos, dando los buenos días o buenas tardes, abriendo conversaciones con quien este en el espacio contiguo, siendo amables, corteses son juzgados y calificados de pretensiosos, convenencieros, hipócritas, con intenciones oscuras o deshonestos. Lo que se asume entonces como correcto es: Relaciones superficiales, conversaciones superficiales, cada quien a lo suyo, no me hables, no me mires, no me estorbes.

Por un lado puedo decir que gracias a todo lo anterior tengo mucho trabajo, sin embargo sin que suene a un sueño inalcanzable, procuro cada día como parte de la responsabilidad que asumo al formar parte de este colectivo, buscar la manera de tocar mas vidas, sembrar más semillas, sacudir y llevar a la reflexión a la mayor cantidad de personas que me sea posible. Aprendamos, en cualquier momento de nuestra existencia a “ser”:

1.- Personas

2.- Lideres (en la vida y en el trabajo)

Para luego poder “hacer” la función de:

3.- Jefes

4.- Gerentes

5.- Directores

Te invito a que me acompañes a descubrir el mundo de “Ser Líder”. (Próximamente, editorial Granica)

¿Liderazgo y Coaching?

Para mí en los últimos años, estos dos temas se han vuelto inseparables. Déjame y te comparto cual es la razón. Cuando se habla de liderazgo en las organizaciones en la mayoría de las ocasiones es porque se han realizado diagnósticos y se ha determinado que el top management requiere desarrollar las habilidades y competencias. También de paso identificar si existe un estilo de liderazgo que predomine o se pretende que sea el mismo para todo el staff directivo, gerencial y que vaya permeando al resto de la organización.

Y cuando se habla de coaching ejecutivo en las organizaciones una de las solicitudes recurrentes es que se requiere desarrollar “seniority”, como si está fuese una competencia que se requiere aprender a “hacer” leyendo un libro, tomando un curso o en varias sesiones de coaching.

He sido testigo de infinidad de esfuerzos en diversas organizaciones, inclusive en las que se han creado universidades corporativas. Se han establecido alianzas con universidades y empresas de coaching y consultoría, buscando en todo momento mejorar e incorporar estas habilidades y competencias. ¿Por qué los resultados son pobres? O ¿no han sido los esperados?

Desde mi experiencia, considero que este es resultado de un mal planteamiento. Se que lo que a continuación te compartiré, genera mucha polémica y sin duda existe un gran numero de detractores.

Como coaches y consultores, requerimos primero preguntarle a nuestro cliente (el área de la empresa que nos contrata) si lo que están buscando es capacitar a su personal o desde la mirada del coaching llevarlos al espacio de reflexión para que aprendan a “hacer”, es decir; están buscando que se les enseñe una serie de técnicas para que las aprendan y las usen. O bien desde la pregunta reflexiva generen sus propias conclusiones y se logre un alineamiento con lo que la empresa requiere, estén o no de acuerdo, les guste o no.

Estamos hablando de dos aproximaciones muy diferentes, la primera es la anteriormente expuesta. La segunda, es diametralmente opuesta, y desde este otro espacio de intervención los resultados son espectaculares.

Si cuando conversamos con nuestro cliente (el área que nos contrata) le planteamos que como coaches y consultores podemos realizar los procesos desde un espacio reflexivo, cuyo propósito es que cada participante descubra si su forma de “ser” es la que le sirve en los ámbitos profesional y personal, entonces la estrategia es otra.

En artículos anteriores he hablado de las habilidades técnicas con las que contamos como profesionistas, que no garantizan que tengamos desarrolladas las competencias de liderazgo, gerenciales o directivas. Estoy hablando de 3 paquetes muy diferentes, que sin duda están relacionados y, se requiere conocer y dominar, cuando se ocupan cargos directivos en las organizaciones.

Las competencias de liderazgo son un conjunto de habilidades mucho más enfocadas a comportamientos y actitudes íntimamente relacionadas con una forma de “ser”, mismas que por supuesto me sirven en el ámbito profesional, pero que también son para la vida.

Si empezamos a analizar algunas de ellas, tales como compromiso (cumplimiento de acuerdos, promesas, palabra), resiliencia, asertividad, habilidades de comunicación, manejo emocional, “awareness”, decisiones efectivas, adaptación al cambio por mencionar algunas. Podemos entender que no son competencias técnicas. Y que son un claro indicador de que no se requiere ser un líder “formal” para haberlas desarrollado.

Pero, si somos lideres formales (jefes, gerentes o directivos) es necesario haberlas aprendido, desarrollado y utilizarlas ya que forman parte de nuestro carácter, comportamiento y personalidad. ¿Cuántos lideres formales conoces que no tienen idea de lo que es liderazgo? ¿Cuántos gerentes y directores conoces que tampoco tienen claras cuales son las habilidades y competencias técnicas de sus cargos?

Cuando se nos permite en las organizaciones trabajar a profundidad las formas y maneras de “ser” que se requieren para la vida en todos sus ámbitos, desde los espacios del coaching y la consultoría. Es cuando vemos transformaciones individuales y colectivas que suman para alinear a las organizaciones, sus relaciones y conversaciones para lograr construir equipos de alto desempeño.

Por supuesto que son importantes el logro de metas, resultados, cumplimiento de objetivos, pero estos no son más importantes que los individuos si no se sienten bien consigo mismos, si no disfrutan quienes son y lo que están haciendo. Si no encuentran un sentido ulterior para su crecimiento, desarrollo y trascendencia. Si se sienten inmersos en un clima donde se privilegia el desgaste sobre el esfuerzo porque se logro el número, aunque acaben quemados, fundidos o agotados.

Es tiempo de aceptar que el liderazgo y el coaching en las organizaciones solo se lograra de manera exitosa si los coaches y consultores podemos hacer nuestras intervenciones desde el espacio del “ser” por encima del “hacer y el “tener”. Y que estos últimos, se lograran sin duda alguna, cuando quienes trabajan lo hacen porque lo disfrutan y porque los apasiona.

Coaching

Este termino tan manoseado y vituperado, a veces es la llave de entrada en las organizaciones y en otras ocasiones el termino esta proscrito. ¿Qué ha ocurrido históricamente? Pues bien, esta actividad profesional requiere sin lugar a duda, que quien oferta este tipo de servicios en lo individual o como empresa, cuente con una formación solida.

¿Cuántas horas de formación implica lo anterior? Como dirían mis colegas coaches ontológicos, empezare con una afirmación (datos que se puedan verificar). Una formación solida equivale a por lo menos contar con 500 horas de estudio teórico. Y si lo anterior, lo llevamos a numero de programas, diplomados, talleres y/o certificaciones, pues sería, en el caso de las formales (que cuentan con avales internacionales), haber cursado y aprobado por lo menos de 3 a 5.

Hoy escuchamos a personas que ofrecen servicios de coaching empresarial, de salud, de pareja, tanatológico, de equipo, de vida, ejecutivo, inductivo, coactivo, ontológico, metacoaching, sistémico, organizacional, PNL, neurosemantica, transpersonal, gestáltico, transformacional, etcétera. Y ¿cuantos de los anteriores cuentan con avales nacionales o internacionales? Pues, no todos.

Desafortunadamente es tal la proliferación de pseudo escuelas y formaciones “patito”, que el mercado esta lleno de “pseudo” coaches, que no cuentan con la suficiente formación y experiencia. Esto, lo que ha ocasionado, es que quienes han tenido malas experiencias consideren que es un snobismo del desarrollo humano, una moda pasajera y una disfraz para “consultores” (expertos en un tema desempleados) que ahora se dicen “coaches”.

Así como nos encontramos con abogados, arquitectos, diseñadores, médicos, ingenieros con formaciones técnicas muy deficientes y nos preguntamos ¿como es que ostentan títulos profesionales? Lo mismo ocurre en el ámbito del coaching. No es posible que tomen un curso de 30 o 40 horas y que piensen que ya están listos para realizar esta actividad profesional.

Es por lo anterior, que han surgido una serie de organismos internacionales como la ICF, WABC, FLAPCO, ICC, FICOP entre otras. Cuyo propósito, muy loable, es certificar que quienes cuentan con sus credenciales, tienen las habilidades y competencias para realizar esta actividad. Celebro la existencia de estos organismos, en muchas ocasiones creadores de nada y jueces de todo. Pero, por lo menos formalizan al gremio.

Si estas interesado en contratar a un coach o una empresa que ofrece estos servicios, te sugiero que verifiques el numero de certificaciones, formaciones y acreditaciones nacionales e internacionales con las que cuentan. Por supuesto también es importante saber cuantas horas de experiencia tiene cada coach. En el caso de la ICF su credencial ACC indica 100 horas de experiencia, PCC indica 500 horas y MCC 2,500 horas.

Ahora también, nos encontramos con decenas de personas que se ostentan como “master” coaches. Si a mi me preguntaras ¿eso equivale a cuantas horas? Con todo respeto me parece que 2,500 son pocas. Se dice en el argot académico o educativo que se adquiere la maestría en un actividad cuando se cuenta por lo menos con 9,000 o 10,000 horas de practica/experiencia. Si te topas con alguno de estos “supuestos master coaches”. Pregúntale, ¿cuantas horas tiene de experiencia? Ó ¿si es creador de alguna metodología registrada y probada en el mercado?

¿Cuál es el más grande regalo que te puedes hacer?

el mas grande regalo

Reflexiónalo. Puedes en una lluvia de ideas, articular una infinidad de argumentos. De acuerdo a mi experiencia al escuchar diversas respuestas en tantos foros, así como siendo congruente con mi profesión: sin juicio alguno, podría interpelarte y decirte que no es lo que estás pensando.

Entonces, ¿cuál será?

Haz un pequeño recuento de cómo fue tu día, hoy. Es un día entre semana. Estabas dormido, sonó la alarma del despertador. Te levantaste, bañaste, vestiste, desayunaste (o te tomaste algo rápido o algo para comer en el camino). Llevaste a tus hijos a la escuela (o te despediste de ellos, o hablaste con tu pareja unos minutos). Si vives solo, te subiste al auto o al transporte para ir al trabajo. Transcurrió un tiempo y llegaste a tu oficina. Y empezaste tus labores: juntas, llamadas, mails, conversaciones, presentaciones, documentos. Quizá a media mañana, tomaste un té o un café (o varios), un bocadillo, una barra de cereal o un yogurt (o no tuviste tiempo y no comiste o bebiste nada). Muchas actividades, carga de trabajo, cientos de pendientes, atender cosas urgentes. Decenas de actividades casi simultáneamente, la agenda saturada y/o la misma rutina de todos los días, ¿tu mente? ocupada todo el tiempo. Al mediodía, te diste tiempo para salir a comer, compraste una ensalada o un emparedado (o bien le pediste a alguien que te trajera algo), también pudo ser que a la hora que volteaste a ver el reloj ya eran las cuatro o cinco de la tarde y ¡no habías comido nada! aunque tu estómago ya llevaba un largo rato avisándote que le hacía falta algo de alimento; sin embargo, te dijiste: Cuando llegue a la casa comeré algo. Transcurre la tarde y continúas trabajando. Piensas: ¡Qué barbaridad! por más que quiero avanzar, todavía tengo muchos pendientes. Entras a juntas llevando tu computadora, teléfono inteligente y se te ocurre: Como no tengo idea a qué hora terminará esta reunión, aprovecharé para adelantar pendientes, terminar escritos, contestar correos. Coordinas unas citas o informes. Ya es tarde y decides salir del trabajo. Por fin regresas a casa (o quizá te das tiempo para ir al gimnasio un rato). Mucho tráfico, las calles llenas de autos. Llegas a tu casa y sin más, decides seguir trabajando en la computadora (o sentarte a ver la televisión y desconectarte del mundo). Cuando checas el reloj ya son las once o doce de la noche. ¡Es hora de irse a dormir, mañana hay que levantarse temprano!

Acabo de describir brevemente tu día. Así lo vives todos los días, todas las semanas, todos los meses, todos lo años. Con alguno que otro evento de por medio como reuniones con amigos o familia, bautizos, primeras comuniones, bodas, funerales, quizá, muy de vez en cuando, vayas al cine, teatro, un concierto; esporádicamente o casi nunca, una salida de la ciudad, unas vacaciones cortas. Viviendo la vida como se supone que la vivimos todos.

Acaso en algún momento te preguntas: ¿Así es cómo quiero vivirla?, ¿esto es realmente lo que quiero? Si te respondes: No tengo de otra; así es y así será. ¿Acaso tu creencia es: Son los precios a pagar para poder sobrevivir, a mi nadie me dijo que puede ser diferente?

Te comparto datos estadísticos: se calculó que en el 2016, éramos 7,854,822,000 de seres humanos que habitábamos este planeta. De los cuales, según datos publicados por la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la Secretaría de las Naciones Unidas, en su informe: “La situación demográfica en el mundo en el 2016”, la población económicamente activa era aproximadamente de 5,959,857,000 de personas. De acuerdo a lo que han demostrado las últimas investigaciones relacionadas con mindfulness, publicadas en diversos libros, entre ellos: Mindfulness-based Cognitive Therapy for depression4, de los autores Zindel V. Sagal, J. Mark G. Williams y John D. Teasdale, se calculó que menos del 2% de la población tenía el suficiente nivel de conciencia para vivir en el aquí y ahora.

¿Qué quiere decir lo anterior? Casi la totalidad de la humanidad vivimos como auténticos zombies, autómatas, borregos, es decir, en el automático. Entonces, ¿qué puedes hacer para salirte de ese lugar?

Como coach y consultor, estoy al servicio de las personas que me comparten sus problemáticas y necesidades al acompañarlos y llevarlos a la reflexión de sus propios descubrimientos. Estoy convencido que aunque el propósito del coaching es que por medio de conversaciones reflexivas e insights (introspección), se logren descubrimientos, cambios de perspectiva, desarticulación de creencias tóxicas y aunque en otros modelos no se compartan herramientas y técnicas para aprenderlas, ponerlas en práctica y recurrir a ellas en caso de duda o reforzamiento, nosotros con nuestra metodología consideramos que “Sí” y éstas han resultado muy poderosas, en mi quehacer personal y el de mis colegas. Si sumamos a lo anterior, que para mí, el poder salir del automático, ha implicado de manera imprescindible estar aquí y ahora, entonces regresaré a la pregunta, ¿cuál es el más grande regalo que te puedes hacer?

Lo que te voy a compartir a continuación, no es cualquier cosa, muchas veces generó mucha expectativa al cuestionarlo y cuando digo la respuesta, muchas personas me dicen: —¡No!, ¿cómo crees?, por un momento pensé que me ibas a decir algo muy importante, casi como dar a conocer un tesoro de la filosofía, oculto y perteneciente a sectas milenarias”.

El más grande regalo que te puedes hacer es: ¡DARTE CUENTA!

¿Darme cuenta de qué?

¡De todo lo que puedas!

En el idioma inglés, la referencia directa sería el término conocido como awareness, para la cual no hay traducción literal al castellano. El autor José Hierro-Pescador en su libro, Filosofía de la mente y de la ciencia Cognitiva cuestiona: ¿Qué diferencia pretenden establecer los autores en inglés entre consciousness y awareness? Daniel C. Dennett en su libro Content and Consciousness, propone tomar aware como un término que connota intencionalidad, y que por tanto incluye un contenido o supone un objeto, y tomar conscious (conciencia) como un término no intencional, en relación a una atención plena.

 En el idioma castellano estaríamos hablando de la diferencia entre “conciencia” y consciencia”, de lo cual en próximos aportes profundizare. Entonces, en este estado de awareness (alerta permanente, sin la consabida presuposición de peligro), este darte cuenta intencionalmente con el objeto, al estar consciente tanto de lo que ocurre a tu alrededor como en tu interior, la mayor parte del tiempo que te sea posible, tiene un propósito. Desde la aproximación ontológica estaría hablando no sólo del observador del observador. Esta acción implica que no sólo observas lo que ocurre afuera, sino que además, eres capaz de ver lo que ocurre contigo (en tu interior) en relación a lo que pasa afuera. Y si a lo anterior, le sumo que lo haces de manera intencionada y deliberada porque eso te permite estar atento, despierto, alerta de lo que ocurre dentro y afuera, entonces empezarás a darte cuenta y esto, si te das permiso, puede convertirse en un auténtico parteaguas en tu vida.

El coaching requiere desarticular ciertos paradigmas que lo empiezan a invadir.

En el ámbito del coaching, hacen falta muchas definiciones. A veces nos topamos  con miembros radicales del mundo del coaching instalados en “tener la razón” y convencidos de ser poseedores de la “verdad”. Desde hace algunos años me vengo encontrando a un grupo de personas que practican el coaching y que en su afán de ser puristas desconocen la historia y por ende dejan de tomar en cuenta cuales fueron los fundamentos de los cuales partió la practica del coaching. Entendamos que tanto PNL (NLP) que en un principio no era considerada una técnica de coaching sino una ciencia, esta basada totalmente en aportaciones psicológicas, en el caso del coaching sistémico ocurre lo mismo, y en relación al coaching ontológico sus fundamentos son filosóficos. Cuando empezó a usarse el coaching su única aplicación era en sesiones individuales de vida (life coaching) y vino a sustituir a la terapia breve, la terapia racional emotiva y/o cognitiva conductual, posteriormente se vio que usarlo en el ámbito laboral resultaba muy exitoso. 
 
En mi labor de investigación me he encontrado a escuelas o profesionales del coaching que han desarrollado habilidades y competencias que vienen desde el mundo de la consultoría, orientado 100 % a logro de metas, objetivos y resultados. En los últimos años el furor de las asociaciones internacionales ICF y WABC a creado bastante confusión ya que estas organizaciones se han auto nombrado los avales de las escuelas o metodologías de coaching (algo peligroso) ya que no son creadoras de nada y si son jueces de todo. Me sumo al esfuerzo de estandarizar los procesos (que tengan pies y cabeza) pero cuando empiezan a interferir y a juzgar que “si es” y que “no es” coaching sin conocimiento o fundamentos históricos nos encontramos con estos pseudo puristas que nos dicen que en los procesos de coaching ejecutivo no tiene porque trabajarse el “ser” porque solo están orientados al “hacer” cosa que desde mi experiencia esta totalmente equivocado. Hemos podido darle coaching transformacional (life/executive) a más de 4,000 directivos en diferentes países y organizaciones con extraordinarios resultados.
 
El coaching es un proceso que sin duda, proviene en gran medida de la psicología, la terapias, la consultoría, el mentoring, la capacitación, la filosofía, la corporalidad, el awareness, el mindfullness y que al integrar de todas ellas un poco, se ha convertido en un proceso de conversaciones reflexivas que no operan desde los juicios y que acompaña al otro a que se vea en sus máximas posibilidades personal y profesionalmente, logrando así un equilibrio en su vida.
Cuando creemos que el coaching ejecutivo no trabaja el “ser” solo está orientado al “hacer”, nos convertimos en tutores y mentores que mediante preguntas llevamos a cliente a cumplir sus metas, resultados y objetivos, sin siquiera preguntarles si están satisfechos con lo que hacen, si les gusta o si han encontrado ese “quehacer” que llena su “Ser”.
Desde mi experiencia personal como coach, después de haber tenido la maravillosa oportunidad de haber dado más de 9,000 sesiones, tengo claro que invariablemente durante los procesos surgen las problemáticas personales y profesionales y es nuestro compromiso y responsabilidad facilitar los procesos reflexivos para que nuestros clientes y patrocinadores generen los resultados deseados en equipos de trabajo de alto desempeño y con un clima laboral de armonía y paz.