Estrés en México

México el país con el más alto nivel de estrés en el mundo.

No es sensacionalismo o amarillismo, siempre busco fuentes fidedignas y estudios serios respaldados por instituciones académicas y organismos internacionales. De acuerdo a un estudio publicado por la OMS (Organización Mundial de la Salud) en el año 2017, México ocupaba el primer lugar mundial en niveles de estrés con un 75 % de la población económicamente activa que lo vive. China el segundo lugar con un 73 % y EUA con un 59 %. 

De acuerdo a un articulo publicado por la revista Forbes México (mayo 2016), el estrés laboral genera un bajo desempeño (disminución drástica de la productividad) lo que ocasiona perdidas cuantificables en alrededor de $ 16,000 mdp al año. La OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) publicó en el año 2018 el reporte de estadísticas de la fuerza laboral (Labour Force Statistics). Una vez más los datos son alarmantes: Alemania ocupa el primer lugar con un promedio de 1,356 horas laboradas por año, el lugar 39, lo ocupa México con 2,258 horas laboradas por año (902 horas más). El nivel de productividad por hora calculado en dólares (USD) de los trabajadores alemanes es de $ 49.30 x hora ($ 66,850.80 USD anualizado). Mientras el nivel productividad de los trabajadores Mexicanos es de $ 14.46 x hora ($ 32,650.68 USD anualizado), lo cual indica que a pesar de que en México se trabajan muchas más horas la diferencia de productividad anual en comparación con Alemania es de $ 34,200.12 dólares menos por trabajador. En otros términos, somos alrededor del 48.84 % menos productivos aunque trabajemos más horas.

El Dr. Jeffrey Pfeiffer catedrático de la Escuela de Negocios de Stanford menciona en su libro “Dying for a paycheck” (Harper Collins Publisher 2018). Qué el hoy conocido síndrome del “Burn out” (quemado, fundido, agotado) es la resultante de la suma de todos lo generadores de estrés, aunque básicamente se refiere a las condiciones laborales y como el management moderno daña la salud de los empleados y reduce drásticamente el desempeño. Sin embargo debo decir que aunque esta más que probado que cada día se suman múltiples factores a las presiones al interior de las empresas (situación económica, baja en las ventas, aumento en la competencia, inseguridad, terrorismo fiscal, corrupción, utilidades marginales, practicas desleales, clima laboral adverso, imposición de metas inalcanzables, disminución o modificación de prestaciones o incentivos, despidos masivos entre muchas otras). Poco o nada estamos haciendo para hacernos cargo de cómo aprender a manejar el estrés en la vida (personal/laboral). 

Esta no es una problemática generacional, aunque para quienes llevan más de 3 décadas trabajando (baby boomers) ó 2 (generación X), la vida se ha encargado de darnos las suficientes dosis de “ubicatex”, como para haber capitalizado el aprendizaje (seniority). Independientemente de que somos responsables de propiciar en los millenials y en la generación “Z” un bajísimo nivel de tolerancia a la frustración (aceptar que las cosas no son, ni serán como, cuando y porque quiero y aprender a vivir con ello). En ningún sitio nos enseñan a saber que hacer con el estrés. De hecho aunque para el año 2025 se considera que las 2 principales causas de discapacidad laboral serán el estrés y la depresión, no es solo responsabilidad de las autoridades o de la iniciativa privada hacer algo al respecto. 

Es sorprendente como las instituciones académicas (publicas o privadas) en el mundo no están haciendo nada al respecto. Sus pequeños esfuerzos no orquestados desde una estrategia perfectamente definida, los conduce a resultados pobres y a curarse en salud, pensando en que “algo” están haciendo. Cuando los cuestiono y les ofrezco múltiples posibilidades, siendo “políticamente correctos” me escuchan y argumentan que ya lo saben y que ya lo tienen contemplado. Aunque no están haciendo nada pues desde su púlpito académico son incapaces de aceptar que no tienen ni la más remota idea de como hacerlo. 

Más del 90 % de las cosas por las cuales te preocupas nunca ocurren, (qué perdida de tiempo, energía y desgaste emocional). Además si preocupándote (ocupándote antes de) resolvieras algo, quizás el precio a pagar (salud) en ciertos momentos valdría la pena pagarlo. Pero de nada nos sirve preocuparnos y estresarnos si las cosas o situaciones que ocurren están fuera de nuestro circulo de influencia. 

El 95 % del estrés es ocasionado por la “obsesión” (pensamientos y sentimientos recurrentes), como vivimos materialmente desconectados (en el automático), con un nulo o bajísimo nivel de “awareness” (darnos cuenta intencionadamente). Entramos en un ciclo o bucle de retroalimentación negativo, mismo que brevemente te describiré.

Desde hace más de 2,000 años en las civilizaciones orientales se sostiene que todos los eventos son “neutros”, es decir; que cada individuo tiene la libertad de elegir como percibirá e interpretará toda situación. Al no “darnos cuenta” por vivir en el automático dejamos pasar de largo la posibilidad de elegir y “parar” para no engancharnos. Se despierta en nosotros la obsesión (empezamos a “rumiar” las cosas cientos de veces al día), cada evento o situación que nos obsesiona se convierte en un ciclo que opera de forma simultanea y en paralelo. Materialmente puedes estar enganchado (obsesionado) con decenas de cosas.  Esto deriva en procesos de inseguridad (otro tema que genera estrés, la incertidumbre). Cuando históricamente nunca hemos habitado en otro espacio que no sea la incertidumbre (ya deberíamos de nadar de muertito en el inmenso océano de la incertidumbre), es más dejar de verlo como algo a vencer y entender que es el espacio de la creación y de las múltiples posibilidades. 

La inseguridad y la incertidumbre derivan en angustia y ansiedad, que combinados se manifiestan llevándolos al cuerpo, el estrés es la somatización (llevar al cuerpo) la angustia y la ansiedad. Es decir; la manera en que el cuerpo te expresa que esta estresado es cuando sientes: migrañas, dolores de cabeza, gastritis, colitis, contracturas musculares, gripes recurrentes, alergias permanentes, ataques de angustia, mal humor, cambios repentinos de humor, baja de energía, falta de atención, perdida en la concentración, impaciencia, irritabilidad, etc.

Aunado a lo anterior además la conversación interna de que no nos alcanza la vida, que tenemos que hacer cientos de cosas, que la carga es demasiado pesada y que en esta carrera de obstáculos estamos todo el tiempo a punto de desfallecer. Vivir estadios prolongados de estrés lamentablemente nos conducen a la depresión, misma que tiene varios niveles y que en algunas ocasiones requiere ser atendida por psicólogos o psiquiatras (neurosis o patologías). Aunque de fabrica venimos equipados con ciertas herramientas del autoengaño (negación y evasión entre otras) que nos permiten minimizar u olvidar momentáneamente las cosas. Ante esta situación incurriremos en una vieja practica, volveremos a hacer lo mismo, pensando en que esta vez las cosas resultarán diferentes (viejo concepto acuñado por Einstein y que el llamaba su definición de “locura”). 

Lo anterior nos lleva a cerrar el ciclo regresando nuevamente a la obsesión. Este ciclo lo podemos estar habitando y viviendo decenas de veces al día, por diferentes causas (pensamientos y sentimientos recurrentes). Haciendo la analogía es como subirse a la montaña rusa desde las 7:00 hasta las 23:00, no hay cuerpo que lo aguante. ¿Es posible solucionar lo anterior? Desde luego que sí, forma parte de todo un cúmulo de habilidades mal llamadas “soft” (blandas), que hoy en día deberían formar parte de las “hard” (duras) y que no nos son enseñadas en ningún sitio.

Alrededor del 80 % de mis clientes han logrado bajar al mínimo o incluso desaparecer el estrés de su vida, cuando han sido capaces de identificar cuales son sus pensamientos y sentimientos recurrentes (obsesivos), al hacerlos conscientes (ponerlos por escrito), son capaces de hacerse cargo diseñando estrategias, poniendo fechas y hora de cómo se van a hacer cargo para materialmente eliminarlos o resolverlos buscando y encontrando cientos de posibilidades para hacerlo.

El otro 20 % que aun no ha sido capaz de resolverlo ha sido porque presentan algo que hemos bautizado como “fatiga endocrina”, su sistema glandular encargado de la fabricación de hormonas, proteínas, enzimas, neurotransmisores se encuentra dañado, desequilibrado resultado de una pésima dieta alimenticia, abuso en el consumo de refrescos y productos chatarra, carbohidratos y azucares. Aunado a lo anterior nulo o muy poco ejercicio físico. 

Esta nos es una visión simplista, reduccionista, esotérica, mística, es el resultado de muchas horas de investigación, de trabajo de campo y de una búsqueda permanente de información resultado de pruebas científicas y trabajo de cientos de investigadores, médicos, psicólogos, coaches y consultores. Con mucho gusto, te seguiré compartiendo información al respecto.

Una respuesta a “Estrés en México”

  1. Excelente publicación que podemos manejar de una manera simple con el simple hecho de querer hacerlo, actitud

    Gracias

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