¿cuanto dura una emoción?

En los últimos cincuenta años, cientos de psicólogos, biólogos, neurólogos, psiquiatras han aportado infinidad de estudios e investigaciones. Especialistas como John Mayer y Peter Salovey, precursores de la Inteligencia Emocional (EQ) contribuyeron desde 1970 y abrieron el camino para una infinidad de científicos e investigadores.  Veamos solo algunas de las aportaciones de estudiosos como: el Dr. Antonio Damasio (médico, neurólogo, profesor e investigador portugués), autor de muchas publicaciones e investigaciones y de dos libros intitulados: El error de Descartes (1994) y En busca de Spinoza (2003); el Dr. Daniel J. Siegel (médico psiquiatra, profesor e investigador norteamericano), autor también de muchas publicaciones, investigaciones y de libros como: Developing Mind (1999), The Mindful Brain (2007), Mindsight (2010) y Brainstorm (2013) y el Dr. Richard J. Davidson, (científico, investigador, profesor de Psicología y Psiquiatría), autor de infinidad de publicaciones y de los libros: El perfil Emocional de tu cerebro (2012), The Mind´s own Physician (2013).

 ¿Qué es una emoción?

De manera muy simple, está relacionada con una secuencia de acciones enteramente biológicas. Su propósito es activar alguno de los 63 neurotransmisores contabilizados hasta el momento (endorfina, serotonina, gaba, dopamina, norepinefrina, adrenalina, acetilcolina, por mencionar algunas) y controlar el sistema endocrino (hipófisis, pituitaria, tiroides, suprarrenales, etc.) que producen hormonas, enzimas y proteínas (aminas, esteorideas, péptidos, proteicas, entre otras). Básicamente las emociones residen en el sistema límbico (insula, giro cingulado, amígdala, hipotálamo, hipocampo, fornix, septum, corpo mamilar) con participación de las cortezas prefrontales entre ellas los lóbulos prefrontales.

¿Qué es un sentimiento?

Es el resultado de esa secuencia de acciones generadas por las emociones. Todos los seres humanos estamos dotados, equipados con el mismo set de emociones desde que nacemos. Hay un aprendizaje que permite asociarlas con sus correspondientes sentimientos, situaciones u objetos. Hay dos maneras básicas para que actives tus emociones. La primera es ante un evento en tu entorno que te hace actuar aunque todavía no se haya activado el sentimiento. Y la segunda es cuando desde la memoria o pensamiento se detona una emoción que activa un sentimiento. En palabras de Damasio: Una definición rápida puede ser que mientras las emociones son acciones biológicas, los sentimientos de esas emociones son las interpretaciones compuestas que provienen del estado del cuerpo durante la emoción.

 ¿Cuánto dura una emoción?

Resultado de las investigaciones y estudios sobre el proceso de las emociones y los sentimientos al usar una técnica llamada magneto-encefalografía, se pudo determinar que desde el comienzo del proceso de la emoción hasta que se activa el sentimiento, transcurren en promedio 500 milisegundos, equivalente a medio segundo. El proceso emocional tiene repercusiones biológicas que se sentirán en el cuerpo aproximadamente entre siete y diez segundos después.

¿Con qué te quedas cuando desaparece la emoción?

Con los sentimientos.

Este es el momento de diferenciar el sentir y los sentimientos para evitar confusiones.  No todo lo que se siente (comezón, piquete, sensación de frío, calor) proviene o deriva en un sentimiento.

Sentir proviene usualmente de una sensación de algo que se percibe en el cuerpo: dolor de estómago y/o cabeza, mareo, sucio, empolvado, sudado.

Sentimiento lleva directo al espacio emocional.

Resultado de muchas de las limitaciones del lenguaje se puede recurrir a usar términos que se expresan igual y no significan lo mismo, por ejemplo: Me siento enojado, porque me siento sudado. El primer siento proviene del sentimiento y el segundo, del sentir como sensación.

¿Cuál es el propósito de la emoción?

El propósito de toda emoción es que te des cuenta que la estás sintiendo (sentimiento). Puede tener otros propósitos relacionados con las reacciones físicas que se requieren ante el miedo, la ira, la tristeza, la alegría, por mencionar algunas. El darte cuenta que estás sintiendo enojo, de ninguna manera, puede evitar que se suspenda o se detenga el proceso biológico activado. Esto echa por tierra, los viejos argumentos sobre controlar las emociones porque eso es imposible. Yo no le puedo decir a mi amígdala o mi ínsula: –No actives tal neurotransmisor, no estimules la pituitaria o las suprarrenales. Estos procesos homeostáticos (de regulación interna) no son controlables o manipulables a voluntad, es como pedirle al corazón que deje de latir, a la sangre que ya no circule o al estómago que detenga la digestión por mandato racional.

Desde la infancia se demanda el control de las emociones y al no saber cómo hacerlo son reprimidas. Sigmund Freud expresó: La represión se castiga con la repetición. Lo que hemos hecho con resultados terribles ha sido reprimir nuestras emociones. La nueva medicina germánica del Dr. Ryke Geerd Hamer sintetizó lo que desde hace milenios se sabía: el poderoso vínculo entre la psique y la enfermedad. La correlación entre un pésimo manejo emocional y la aparición de enfermedades es altísima. En mi historial familiar puede existir una proclividad a que desarrolle cáncer, diabetes, hipertensión, ¿eso determina que se declararán en algún momento?, desde luego que no. No obstante, si a lo anterior le sumo un pésimo manejo emocional, quizá una o las tres enfermedades se manifestarán.

Hoy los científicos se han permitido hacer declaraciones con fundamento, que hace tan solo un par de décadas eran inimaginables. Aprender a saber que hacer con nuestras emociones (sentirlas, pensarlas, fluir y soltarlas) en primer lugar nos permitirán evitar enfermarnos. Y  en segundo lugar  resultado de incorporar la practica darnos cuenta y hacernos cargo.

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